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La lucha de clases en Venezuela Imprimir Correo electrónico
Escrito por Comité de Redacción de Lucha de Clases   
Lunes 31 de Mayo de 2010 19:00

Documento de Perspectivas de Venezuela. Aprobado en la conferencia de lanzamiento de nuestro periódico Lucha de clases.

Estamos viviendo momentos de profundas agudizaciones sociales, políticas y militares. La revolución bolivariana ha significado un despertar de las masas no sólo de Venezuela sino de Latinoamérica y el mundo. Desde la llegada del camarada Chávez al poder, millones de personas en varios países de nuestro continente han despertado activamente a la vida política y social tratando de tomar su destino en sus propias manos. Desde la derrota del golpe de Estado del 2002, el pueblo venezolano ha participado una y otra vez en la vida política para transformar la sociedad.

La burocracia del aparato de Estado burgués y la propiedad privada de los medios de producción siguen siendo los principales obstáculos para el libre desenvolvimiento de la revolución y el desarrollo de las fuerzas productivas. Hoy en día, la burguesía es incapaz de resolver los problemas acuciantes de las masas. Si la burguesía de los Estados Unidos es incapaz de resolver sus problemas mínimos, ¿qué podemos pedirle a la burguesía venezolana?

Revolución y contrarrevolución en Venezuela

Antes de la toma del poder por parte de los bolcheviques, Lenin escribió un folleto sencillo, de fácil lectura y compresión para la mayoría de la masa trabajadora titulado: La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla (1). En él describe la crisis económica por la que atravesaba Rusia, las calamidades que dejaba la I Guerra Mundial y el peligro de la vuelta al poder de la monarquía zarista. Criticaba con dureza al gobierno por no tomar las medidas necesarias contra el hambre y la ruina. Lo citamos por la vigencia que aún mantiene, sobre todo en la Revolución Bolivariana:

"El hambre se acerca

Una catástrofe inevitable se cierne sobre Rusia. El transporte ferroviario se halla en un estado de increíble desorganización, que crece sin cesar. Los ferrocarriles quedarán parados. Cesará la afluencia de materias primas y de carbón a las fábricas. Cesará el suministro de cereales. Los capitalistas sabotean (dañan, interrumpen, minan, frenan) deliberada y tenazmente la producción, confiando en que una catástrofe inaudita originará la bancarrota de la república y la democracia, de los Soviets y, en general, de las asociaciones proletarias y campesinas, facilitando así el retorno de la monarquía y la restauración de la omnipotencia de la burguesía y de los terratenientes.

Nos amenaza inexorable una catástrofe de proporciones sin precedentes y el hambre. Todos los periódicos han hablado ya de ellos infinidad de veces. Los partidos y los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos han votado multitud de resoluciones en las que se reconoce que la catástrofe es inminente, que está ya muy cerca, que es preciso mantener contra ella una lucha desesperada, que el pueblo debe hacer "esfuerzos heroicos" para conjurar el desastre, etc.

Todo el mundo lo dice. Todo el mundo lo reconoce. Todo el mundo lo hace constar.

Pero no se toma ninguna medida".

La revolución bolivariana atraviesa en la actualidad por una dura encrucijada: o radicaliza la revolución, o corre un serio peligro. Como hemos dicho los marxistas en varios de nuestros documentos, la burguesía no juega ningún papel progresista en ningún lugar del mundo. Los capitalistas hace mucho tiempo que dejaron de desarrollar las fuerzas productivas en Venezuela. Desde la llegada al gobierno del presidente Chávez lo único que han desarrollado los empresarios venezolanos ha sido caos, desabastecimiento, conspiraciones y golpes de Estado. La burguesía ha llegado tarde para cumplir sus tareas históricas: desarrollo de las fuerzas productivas y reforma agraria. Los capitalistas están íntimamente ligados al capital imperialista y, por tanto, es imposible que puedan desarrollar la industria nacional. Lo vemos con la burguesía venezolana, cada vez más dependiente de materias primas y productos manufacturados de otros países para poder comerciar internamente.

El carácter parásito de la burguesía lo vimos con las leyes habilitantes del 2001. Estas leyes eran tímidas reformas al sistema capitalista, como la ley de reforma agraria. Sin embargo, los capitalistas y terratenientes venezolanos se encargaron de sabotear al gobierno hasta dar el golpe militar de abril del 2002. El capitalismo en la actualidad es irreformable. Sólo la clase obrera en el poder es capaz de desarrollar las fuerzas productivas y hacer una ley de reforma agraria acorde con los planes de abastecimiento nacional. Sin embargo, estas tareas no son suficientes, la clase obrera en el poder debe nacionalizar la banca, la industria, y abolir el aparato de Estado actual para crear un Estado de los trabajadores.

 

Los reformistas se dejaron influenciar por el crecimiento económico que ha experimentado el país entre el 2004 y 2007. El incremento de consumo de petróleo por parte de los países industrializados, la guerra de Irak, las bajas de producción y la crisis capitalista han hecho que los precios del barril lleguen a altos precios como lo vimos en el 2008 (145 dólares por barril). Sin embargo, Venezuela y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se enfrentaron a una dura realidad. Después de los altos precios, la crisis capitalista mundial provocó una caída drástica del precio del barril, lo que hizo que la OPEP bajara la producción en varias ocasiones para aumentar el precio. A esto se le suma la subida de producción que han tenido algunos países productores de petróleo como Brasil, México y Rusia, que se han convertido en una verdadera amenaza para los precios de la OPEP.

La alta dependencia del petróleo se reflejó sobre todo en el cambio del presupuesto en marzo del 2009. Inicialmente éste se había elaborado sobre la base de 60 dólares el barril, pero la caída de los precios del petróleo hicieron que el presupuesto se cambiara de 167 mil 474 millones de bolívares fuertes a 156 mil 388 millones, es decir 11 mil millones de bolívares fuertes menos. Las medidas que se tomaron fueron: aumentar el precio del IVA de un 9% a un 12%, disminución del presupuesto en 7% para el 2009; a la vez el gobierno a pesar de que bajó el presupuesto, incrementó el salario mínimo. Ninguna de estas medidas retrasó la llegada de la recesión. Sin embargo, a partir de julio de 2009 los precios de barril empiezan a recuperarse lentamente. Según el Banco Central de Venezuela, la Cesta Petrolera Venezolana llegó a un mínimo en diciembre del 2008 a 31,55 dólares por barril, mientras en noviembre del 2009 llegó a 73,46 dólares. A pesar de estos precios de noviembre, el precio promedio fue de 57,02 dólares por barril, inferior en 34,1% al registrado en 2008 (USD/b 86,49), lo que hizo que dejara de entrar más dinero y recursos. La teoría del "Socialismo Petrolero" se ha convertido en polvo cósmico por los acontecimientos. En el cambio del presupuesto y las medidas que implementaron, sólo se tomó en cuenta el precio del barril de petróleo, pero para nada se tomó en cuenta la capacidad de inversión de la burguesía.

Vemos la incapacidad de la burguesía para desarrollar las fuerzas productivas hasta en sus propios informes. Según datos de Conindustria, los capitalistas cerraron más de 4.000 empresas de mediano y gran tamaño en solo una década, es decir, durante el período de gobierno del Presidente Chávez (ver cuadro del 2008 de El Mundo). La misma encuesta de Conindustria dice que menos del 15% de los capitalistas incrementó su nomina el año pasado, además sólo un 60% de las inversiones de capital al sector manufacturero fueron inversiones operativas. A la vez, las importaciones no han logrado bajar los precios según el Banco Central.

La conclusión que han sacado algunos ministros ha sido que si los empresarios no desarrollan la industria nacional y ésta, a su vez, la demanda entonces hay que importar. El problema está en que las importaciones dependen fuertemente del precio del petróleo. La economía ha tenido grandes niveles de crecimiento, como vimos a finales del 2004 con un 18,3% (una de las más altas del mundo). Pero lo que hemos visto ha sido una caída estrepitosa del PIB a un -3,3% el año pasado. Sólo en el cuarto trimestre del 2009 el PIB cayó 5,8% en comparación al mismo trimestre del 2008. Sin embargo (como nos trata de decir el Banco Central), el sector público creció 0,9%. Estas cifras en sí demuestran la imposibilidad de convivencia de dos modelos de propiedad completamente excluyentes. El mal llamado modelo de economía mixta ha demostrado ser un total fracaso. Según las teorías de los reformistas, la economía debería mantenerse a flote producto del crecimiento del sector público, pero lo que vemos es exactamente lo contrario.

Para el II semestre del 2009 el precio del barril se había recuperado y pasó la barrera de los 60 dólares, pero esta situación no surtió gran efecto sobre la economía. Lo que hemos visto desde el 2004 ha sido una caída pronunciada del Producto Interno Bruto, hasta llevarnos a las cifras que acabamos de mencionar. Los pronósticos de crecimiento del Gobierno para este año fueron de 0,5%, mientras el Ministro de “Planificación” Jorge Giordani espera llegar a 3% ó 4%. Cifras sumamente difíciles de alcanzar con la actual desinversión y el saboteo de la burguesía venezolana, por una parte, y la incapacidad de la burocracia con respecto a la crisis eléctrica, por otra.

La crisis capitalista mundial destruyó no sólo la tesis del “socialismo petrolero”, sino también la de que la “economía nacional estaba blindada”. La burguesía venezolana no juega absolutamente ningún papel que no sea contrarrevolucionario. Si el gobierno hubiese nacionalizado los puntos clave de la economía sin indemnización alguna, probablemente no estuviéramos inmersos en la recesión actual. En la nota de prensa del Banco Central de Venezuela, el balance del año pasado ha sido sumamente negativo. Para el cuarto trimestre del 2009, la caída en la actividad petrolera (-10,2%) como en la no petrolera (-4,0%) marcó prácticamente todo el año.

Según el BCV, los sectores que tuvieron una fuerte disminución son: servicios de transporte (-16,9%), el comercio (-13,9%), la industria manufacturera (-6,9%), la minería (-4,8%) y los servicios inmobiliarios (-2,8%).

En el caso de la industria manufacturera se evidenció una fuerte contracción, con grandes caídas en los niveles de producción del sector privado: fábrica de muebles (-46,2%), metales comunes (-45,0%), minerales no metálicos (-26,8%), vehículos (-17,8%), productos de madera (-12,8%), fabricación de maquinaria y equipos (-12,0%), edición e impresión (-9,2%) y la industria de alimentos (-0,2%). El sector de la construcción (importante sector para el conjunto de la clase obrera por la construcción de viviendas) disminuyó un 3,5% en el cuarto trimestre, según el BCV, como resultado de los cambios en el presupuesto que ya citábamos: “La caída en la demanda por parte del sector público, se asoció a una menor ejecución de obras de las empresas públicas (-3,1%) y del sector gobierno (-14,4%)”. (2)

Otro elemento que nos cita el BCV es la disminución de cuatro factores:

La demanda agregada interna, que representa la cantidad de bienes y servicios que la clase obrera, las empresas privadas y el Estado pueden consumir del país en general para un determinado precio. Además la curva de demanda agregada tiene pendiente negativa: si suben los precios la gente querrá comprar menos y si bajan querrán comprar más.

 

El segundo elemento que nos cita es el consumo final privado; que es el valor de compra de bienes y servicios por parte de las familias, las empresas e instituciones privadas sin ningún afán de lucro. Esta es la totalización final del año pasado, que cayó 3,2% producto de la caída del ingreso real.

El tercer elemento es el gasto de consumo general del Gobierno que (según el gráfico) fue el único que experimentó un leve aumento de un 2,3% en todo 2009, pero que es menor al del 2008 que fue de 6,7%. Según el BCV, esto también se debe a la caída de los ingresos petroleros.

Otra caída importante ha sido la de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), que mide la cantidad de inversiones que hace la burguesía en activos, maquinarias, bienes producidos en el país o importados. De hecho, desde el punto de vista de la economía política marxista, lo denominaríamos capital constante (3). Esta cayó a una tasa anual de 8,2%. (Ver informe a la Asamblea Nacional sobre los resultados económicos del 2009 en: http://www.bcv.org.ve/ )

Los altos precios del barril de petróleo mantuvieron "estable" la economía desde el 2004 hasta el 2007. Hoy en día, esta situación es muy diferente. Lo que vemos es que desde el Gobierno se ha intentado una y otra vez regular el capitalismo. Pues se han quemado las manos. Estas cifras lo que demuestran es la necesidad de acabar con la propiedad privada de los medios de producción.

Ilusiones Keynesianas

Hay otro grupo de reformistas que plantean tratar de revivir las viejas tesis del keynesianismo. Estas viejas tesis ya han sido puestas en práctica por los adecos en el pasado, llevando a un grave incremento de la inflación en la década de 1970 y la posterior devaluación de la moneda en los años 80. Esta tesis plantea que el gobierno debe incrementar permanentemente el gasto público basado en la entrada de dinero producto de los impuestos que recibe por una parte de los empresarios y por otra de los trabajadores. El problema está en que al incrementar los impuestos a los capitalistas, estos a su vez responden reduciendo los márgenes de inversión en capital constante y capital variable y a su vez aumenta el desempleo, producto de la caída del beneficio capitalista. Mucho más cuando el gobierno nacionaliza algunas empresas estratégicas. A la vez, si el Estado incrementa los impuestos a los trabajadores y a la pequeña burguesía, la demanda cae y a la vez aumenta el desempleo, agudizando cada vez más la crisis.

Para salir de este círculo, el Estado, a través del Banco Central, se ve obligado a imprimir billetes en grandes cantidades para solventar esta situación. El problema está en que hay demasiado dinero en circulación comparado con la cantidad de mercancías que hay para vender, mucho menos con la actual burguesía parásita nacional. Esta situación exacerba la inflación que a finales del 2009 estuvo ubicada en 25,1%. A pesar de que ha bajado en comparación con el 2008 (31,9%) sigue siendo la más alta del continente. La inflación golpea duramente a todos los sectores de la clase obrera. La ligera disminución de la inflación no se debe a las "favorables condiciones climáticas, las cuales hicieron posible una oferta abundante de algunos bienes agrícolas, [y a] los programas de seguridad alimentaria adelantados por el Ejecutivo Nacional, tales como Mercal y Pdval" como afirma el BCV en su informe a la Asamblea Nacional, sino a la caída del consumo por parte de la clase obrera en su conjunto.

Ted Grant había escrito sobre el circulo vicioso del keynesianismo en su artículo ¿Habrá una recesión? La burguesía dice permanentemente que el culpable de esta situación es el gobierno porque pone demasiado dinero impreso en circulación y anhelan volver a las tesis monetaristas de restricción de impresión de monedas y de privatizaciones de empresas donde el Estado debe reducirse a su mínima expresión y dejar todo a la "mano invisible del mercado".

Los burgueses no muestran ninguna alternativa congruente, pero los reformistas tampoco. No hay ninguna solución capitalista a la crisis del sistema actual. El capitalismo puede lograr alguna recuperación y un nuevo boom económico, pero eso sólo preparará una crisis más fuerte para el futuro. Es justamente este modelo que defiende la burguesía el que ha llevado a la crisis económica mundial. La lucha de clases está a la orden del día en Venezuela y los capitalistas se niegan a invertir. La política de déficit presupuestario y de aumento del gasto público que ha mantenido el gobierno está llevando al mayor nivel de inflación que ha tenido el gobierno revolucionario. A esto se le suma la anhelada devaluación de la moneda que tanto quería la burguesía. Después de grandes campañas a favor del bolívar fuerte, la política keynesiana ha debilitado al bolívar hasta llevarlo a la devaluación. Ayer veíamos al ex ministro de Finanzas Rodrigo Cabezas hablando de la importancia del bolívar fuerte: "La reconversión monetaria le permitirá al país entrar en una fase histórica de estabilidad de precios y redundará de manera positiva en la población venezolana". Luego decía en Venezolana de Televisión el 24/03/2009: "La oposición tiene metido en la cabeza el casete del Fondo Monetario Internacional que consiste en devaluación tras devaluación". En el mismo programa dijo: que se devalúa el bolívar, es para encarecer la divisa cuando hay libertad cambiaria y que esa situación llevaría al país a un estallido social como en 1989. Hoy en día, sobre la devaluación de la moneda nos dice: "Es una oportunidad para debatir el tema de la industrialización de las importaciones, así como la competitividad de exportación en el país". VTV 11/10/2010 (4)

Subida de precios de alimentos

A la ola de especulación que mantiene la burguesía con los precios de los alimentos, se le suma las subidas de precios de los alimentos. Recientemente tuvimos el cambio del Ministro de Comercio con la salida de Eduardo Samán, visto más a la izquierda por el conjunto del movimiento, y la entrada de Richard Cannan. Este ministro se perfila como uno de los más peligrosos ministros para toda la gestión revolucionaria del Gobierno. Se ha encargado durante los últimos dos años de la subida de precios de alimentos contra la población más necesitada.

Como Vice-Ministro de Alimentación se encargó de las dos subidas de precios que se registraron durante todo el 2008, la primera a comienzos del año y la segunda en agosto. Han subido el precio de la carne, de la chuleta ahumada, del arroz, del azúcar, pan, aceite y otros alimentos. La presión que han ejercido los "empresarios socialistas" ha sido importante para que desde el Ministerio de Alimentación y Agricultura y Tierras suban los precios de los alimentos. Como dicen los Ministros y los burgueses "socialistas", es mejor subir los precios de los alimentos, porque es mejor para el consumidor encontrar los alimentos que no encontrarlos. O como dijo descaradamente el actual Ministro de Alimentación durante la subida de precios en agosto del 2008: "ahora se podrá comer una comida más criolla". El obrero común que va al mercado podrá encontrar los alimentos, de eso no cabe duda, pero... ¿a qué precio? Ese es el gran dilema.

La salida de Samán sin duda fue un poco extraña y, tras la llegada de Cannan, la subida de precios no se hizo esperar: subió el precio del azúcar, del arroz y del pollo, mientras que la mayonesa, la margarina, la salsa de tomate y la gallina salieron de la lista de artículos regulados, que de ahora en adelante sus precios estarán libres. Según la concepción de Cannan estas medidas son para proteger a los consumidores de los malvados especuladores "que quieren traficar con el hambre del pueblo". La entrada de este señor al Gobierno tendrá un costo para la revolución, sobre todo para las próximas elecciones legislativas.

Las verdaderas razones que están detrás de la "crisis alimenticia" en Venezuela

En un artículo escrito por Jorge Martín en febrero de 2008 (http://www.luchadeclases.org.ve/content/view/6042/161/), explicábamos las razones de la escasez de alimentos:

"La escasez de comida es el resultado de una combinación de factores. Por un lado, está el sabotaje económico abierto por parte de la clase dominante, con el objetivo de socavar la base de apoyo de la revolución bolivariana. Los productos se retiran deliberadamente de la cadena de distribución alimentaria y se publican en los medios de comunicación historias sobre la escasez, con la intención de provocar el pánico entre la opinión pública. Por otro lado, los controles de precio y regulaciones introducidos por el gobierno para intentar proteger a los trabajadores, han reducido los márgenes de beneficio de los campesinos capitalistas, que han respondido con una negativa a producir o venden sus productos en el mercado negro, y también desviando la producción hacia productos que no están regulados.

"Por último, la existencia del mercado negro ha estimulado la corrupción a todos los niveles de la distribución alimentaria, incluido Mercal, donde los burócratas de distintos niveles desvían productos de los mercados populares al mercado negro donde se venden a un precio mucho mayor. Todos estos factores se añaden a los problemas de una economía basada en la exportación de petróleo, donde una clase capitalista parasitaria no está interesada en producir para el mercado nacional y donde una gran parte de la agricultura se concentra en unas pocas empresas capitalistas agrarias que venden sus productos en el mercado mundial. Como resultado de esta situación, Venezuela se ve obligada a importar el 70 por ciento de los alimentos que consume".

La llamada "crisis alimenticia" es el resultado de la situación peculiar de Venezuela. Por un lado, el gobierno no ha hecho, hasta ahora, grandes incursiones en la propiedad privada de los medios de producción, pero, por el otro lado, intenta imponer todo tipo de regulaciones y controles para responder a la presión revolucionaria de las masas. Este hecho crea una situación peculiar en la economía, donde el capitalismo no puede funcionar con "normalidad", pero donde no es posible una planificación general de la producción nacional, porque las palancas básicas de la economía están en manos privadas. Además de esto, combinado con ello, están los factores antes mencionados: especulación, sabotaje por parte de los capitalistas, acaparamiento y mercado negro.

La escasez va acompañada de aumento de la inflación. En Caracas, los precios de los alimentos han aumentado un 49,9 por ciento en un año. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, la "canasta alimentaria normativa", el coste mínimo de la vida (o canasta básica), subió de 647,23 bolívares en enero de 2008 a 895,06 en diciembre de 2008. Y todo sin un aumento simultáneo de los salarios, lo que significa una reducción del poder adquisitivo de los trabajadores venezolanos.

Esta combinación entre escasez de alimentos e inflación crea una situación muy peligrosa desde el punto de vista de la revolución, porque golpea a las capas más pobres de la sociedad y mina el apoyo al gobierno.

A pesar del intento por parte del gobierno de invertir en agricultura, para depender menos de las importaciones, la situación ha empeorado. La reforma agraria del gobierno ha sido muy modesta y no es suficiente para cumplir las necesidades más elementales de la revolución democrática nacional. En 2001, se aprobó una ley agraria que provocó el enfado de los terratenientes (muchos de los cuales tienen lazos con, o son agentes locales de, las multinacionales), más del 80 por ciento de la tierra está controlada por menos del 5 por ciento de los terratenientes.

Durante décadas, la burguesía nacional venezolana y los terratenientes funcionaron, y siguen haciéndolo, como una clase totalmente parasitaria. En lugar de utilizar los inmensos recursos agrícolas venezolanos y su suelo fértil para convertir al país en autosuficiente desde el punto de vista de los productos alimenticios, la burguesía ha mantenido una estructura donde la mayor parte de los productos se importan de Brasil, Colombia, EEUU, Canadá y otros países. En realidad, según las cifras oficiales, la producción de alimentos representaba menos del 6 por ciento del PIB en mayo de 2005.

Los terratenientes venezolanos actúan de acuerdo con los intereses de las grandes cadenas de supermercados que tienen muchos lazos con las distribuidoras y productores multinacionales de alimentos. Durante décadas, lo que han hecho es administrar no producir. Y este modelo continúa hoy. A pesar de los intentos del gobierno de crear cadenas de supermercados alternativas, estas han demostrado ser totalmente inadecuadas. Por un lado hay pocas tiendas y con frecuencia tienen colas de horas. Por otro lado, con frecuencia, los productos básicos no se encuentran en el Mercal o PDVAL. También hay casos de corrupción y contrabando por parte de los burócratas en Mercal".

Mientras no se expropie a los capitalistas que controlan la cadena de alimentos será imposible crear una verdadera soberanía alimentaria.

Comercio exterior

Las exportaciones venezolanas han venido cayendo pronunciadamente desde 2005. La inflación no sólo ha afectado a los consumidores. La burguesía es uno de los sectores que más se beneficia con la devaluación de la moneda, sobre todo los banqueros, que verán doblar su patrimonio. La devaluación de la moneda permitirá a la burguesía nacional poder comercializar con las demás burguesías de los países cercanos. Sin embargo, la inflación venezolana es la más alta de los principales "socios" comerciales (Estados Unidos, Brasil, Colombia) lo que hace apetecible para las burguesías de estos países llenar los mercados venezolanos con sus productos.

Un sector de la burguesía prefiere comprar en el extranjero para poder comercializar. La caída de las exportaciones se ha venido pronunciando desde 2005, cuando Venezuela lograba vender 253 millones de dólares en productos no planos de hierro y acero, 91 millones de dólares en automóviles para pasajeros, 182 millones de dólares en partes para automotores, 64 millones de dólares en pescados y crustáceos enlatados, 140 millones en plásticos y cauchos sintéticos y 82 millones de dólares en llantas.

Las cifras actuales son desoladoras. Al cierre del 2008 los productos no planos de hierro y acero cayeron a 88 millones, 25 millones de dólares en automóviles para pasajeros, 27 millones de dólares en partes para automotores, 27 millones de dólares en pescados y crustáceos enlatados, 30 millones en plásticos y cauchos sintéticos y 34 millones de dólares en llantas.

El intercambio comercial con Colombia antes de la crisis de las bases militares sobrepasaba los 7 mil millones de dólares. Ahora se propone importar desde Argentina o Brasil lo que se consumía de Colombia. Los acuerdos firmados con Argentina pasan los 1100 millones de dólares. Pero volvemos a insistir en la volatilidad que tienen los precios del crudo para llegar a estos acuerdos comerciales. Estos acuerdos muchas veces se quedan en trámites burocráticos y dejan en evidencia el carácter reaccionario de la burguesía y la incapacidad de la burocracia para gestionar la economía.

¿Empresarios patriotas y nacionalistas?

"Hay gente que dice que a nosotros no nos corre sangre por las venas. Bueno, nosotros en verdad estamos para hacer negocios y así se lo hemos hecho saber al Estado". Alejandro Uzcátegui en entrevista con Vanessa Davies en Contragolpe, el 19 de agosto del 2009.

Los reformistas, en sus ilusiones, piensan que como un sector de la burguesía no quiere invertir en el país, entonces se empeñan en hacer todos los acuerdos posibles con la "burguesía patriota". Esta está en varias organizaciones empresariales como Fedeindutria con Miguel Pérez Abad al frente, Feporcina con Alberto Cudemus, Empreven con Alejandro Uzcátegui y José Agustín Campos. En teoría estos empresarios deben "defender" a la revolución, pero, ¿lo hacen? Cuando perdimos la reforma constitucional, los primeros que salieron a la luz pública pidiendo "flexibilizar los controles de precios e impuestos" fueron gente como Miguel Pérez Abad.

El carácter de la burguesía nacional es claramente reaccionario. Lo vimos en los acuerdos con los empresarios llamado "Reimpulso productivo". Después de la reunión entre los empresarios y el presidente, que llevó a cabo el ex ministro reformista Haiman El Troudi, en Venezolana de Televisión pasaron varias propagandas a favor de Empresas Polar. Igualmente, en varias entrevistas del canal aparecía Lorenzo Mendoza hablando de su "preocupación" por los altos precios de los alimentos en el mercado mundial. ¿Tuvo ésta reunión algún resultado? Sí, lo tuvo: Empresas Polar aprovechó para incrementar el desabastecimiento y sabotear la producción de arroz y azúcar en el país. ¡Este es el verdadero carácter de los "empresarios nacionalistas y patriotas"!

Algunos de los reformistas dicen que las condiciones para avanzar al socialismo no están maduras. Por tanto, debemos conciliarnos con la burguesía para que pueda desarrollar las fuerzas productivas, pero ¡lo que vemos es justo lo contrario! ¡Todas las cifras que acabamos de citar desmienten la tesis de los "empresarios patriotas"!

Ante esta situación, lo que en verdad vemos son los intereses de los banqueros y de los llamados "empresarios socialistas": la desesperada caza del beneficio. Después de Víctor Vargas y Juan Carlos Escotet (BOD y Banesco) encontramos a Alejandro Uzcátegui, Presidente de Empreñen (Empresarios [Socialistas] por Venezuela) prófugo de la justicia por una estafa multimillonaria. Tal como dice Aporrea: La Interpol busca al presidente de Empreven Alejandro Uzcátegui contra quien ha emitido una alerta roja y ya colocó su ficha en su sitio web de internet. El pasado 9 de diciembre se denunció que Uzcátegui había escapado de Venezuela. Junto a él hay otras personas buscadas, entre ellos David Flushing Rapale y Rodolfo Millán Longart, también directores de Banco Real. También aparecen 04 directivos de Baninvest: Luz Marina Gutiérrez, Juan Carlos Horna Napolitano, Carlos Santaella San Román y Karina Mercedes Uribe Rodríguez. (5)

Este es el verdadero carácter de los empresarios y banqueros "socialistas". Tal como dice el viejo dicho: negocios son negocios, y si es necesario hacer negocios con los ahorros de los usuarios, lo pueden hacer sin problemas.

Contradicciones del Estado

"La banca pública está supeditada a la hegemonía del sector privado. Eso se va a acabar. Aquí habrá hegemonía de la banca pública", dijo el camarada Chávez en el acto de graduación de la VIII Promoción de Bachilleres de la Misión Ribas, el miércoles 02 de diciembre del 2009. Además dijo que: "En función de las informaciones yo tomé la decisión de intervenirlos a todos. Oigan señores de la oligarquía, banco que se resbale será intervenido, por si es que no lo han oído con claridad. Tengan la seguridad, si yo me viera obligado a intervenir a toda la banca venezolana lo voy a hacer; que nadie lo dude. Aquí lo que va a caer es el sistema privado de la banca. Sigan ustedes, pues, señores de la burguesía, con su campaña de rumores para estimular retiros masivos de depósitos de los bancos".

Así habló el camarada Chávez en respuesta a la ola de rumores que salieron a la luz pública por los medios de comunicación, después de la intervención de catorce bancos (Stanford, Banco Industrial, Fivca, Canarias, Central, Bolívar, BanPro, Confederado, Real, Baninvest, Banorte, Inverunión, Banfoandes y Mi Casa). Los medios privados hicieron todo lo posible para incentivar retiros masivos de la banca, pero la campaña mediática no tuvo ningún efecto.

En el último trimestre del año pasado, los Ministros de Economía (Jorge Giordani y Alí Rodríguez Araque), más el Presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, dieron una rueda de prensa diciendo que había que tomar medidas para que la recesión económica no se acentuara más, pero la verdad es que no se tomó ninguna medida seria. Giordani dijo en rueda de prensa que se le haría una "persuasión moral" al sistema financiero. ¡Vana ilusión! En esta rueda de prensa, los principales Ministros hablaron de que la Banca privada debe prestar más dinero si quiere mantener buenas relaciones con el Gobierno. Una semana antes de la rueda de prensa, el ex presidente de la Asociación Bancaria, Víctor Vargas, ya decía que la banca no puede hacer préstamos a nadie más, sin poner en riesgo a los ahorristas.

Una de las medidas (aparte de la persuasión moral de Giordani) fue crear un Fondo para el Reimpulso Productivo, que en teoría recibiría recursos de distintas fuentes, incluyendo de la Banca Privada. Para los Ministros de Economía, la nacionalización de la banca parece algo impensable. Mientras que tratan de convencer a los banqueros de que se porten bien y de que crean en el socialismo, la lucha de clases se intensifica en todo el país. El problema no son las amenazas o los radicales discursos que dan algunos dirigentes, sino que no se toman medidas decisivas para acabar con el capitalismo en Venezuela.

La Banca del Estado y los banqueros "socialistas"

Los marxistas, sin duda alguna, apoyamos la nacionalización del Banco de Venezuela y de los catorce Bancos restantes, a pesar de que estos bancos fueron intervenidos por el estado a diferencia del Banco de Venezuela. Sin embargo, el grueso de la banca sigue siendo privado. Lo que apoyamos con firmeza es que se estatice todo el sistema financiero. Además, la estatización de la banca debe llevar al gobierno revolucionario a no pagar ni un centavo por cada Banco nacionalizado, no como se hizo con el Banco de Venezuela.

El Banco de Venezuela se ha convertido en uno de los principales bancos del país, con un gran nivel de crecimiento pasando en febrero del 2009 de 2.051.042.000 Bs.F a febrero del 2010 a 5.908.683.000 Bs.F, solo en captaciones oficiales. En el caso de las captaciones del público es el tercero (detrás de Banesco y el Mercantil) con un total de 31.654.058.940 Bs.F para el mes de febrero del 2010. Pero comparando la banca privada las cifras son enormes: el Provincial pasó de 1.789.993.000 en febrero del 2009 a 3.009.969.000 BF en febrero del 2010, mientras que Banesco cierra febrero con 2.685.763.000 Bs.F, y el Banco Occidental de Descuento con 1.996.481.000 Bs.F en febrero del 2010. Sumando las ganancias estos bancos privados por concepto de captaciones oficiales da un total de 7.692.213.000, una cifra mucho más grande que lo que tiene el Banco de Venezuela en captaciones oficiales. A pesar de esto los depósitos oficiales en las instituciones bancarias del Estado aumentaron un 74,6% en el 2009, pasando de 13.430 a 23.447 millones de bolívares fuertes.

Según Reporte Diario de la Economía, un 64,39% de los depósitos oficiales están colocados en los bancos privados, mientras que el 35,18% está en los bancos del Estado. Estas cifras son al cierre del 2009. En total, para febrero del 2010, el total de los ocho principales bancos privados (Corp Banca, Mercantil, BNC, Federal, Caroní, BOD, Banesco y Provincial) ha sido 14.791.624.000 bolívares fuertes en captaciones oficiales, mientras que los dos principales bancos del Estado, Venezuela y Tesoro (sin contar el recién creado Bicentenario) cuentan con 9.572.438.000. En el caso de las captaciones del público las cifras son astronómicas: 151.828.292.670 por parte de los ocho principales Bancos Privados, mientras que los dos principales bancos del Estado han logrado 39.036.668.120.

La verdad es clara: los banqueros se pelean por obtener las captaciones oficiales. Si es necesario inscribirse y participar en las patrullas del PSUV, lo harán, no porque sean socialistas, sino para obtener las captaciones oficiales. Los marxistas debemos explicar pacientemente al conjunto de la militancia la incompatibilidad del socialismo con tener a dos multimillonarios banqueros en el PSUV. A pesar de la desesperación de los Ministros de Economía y el gobierno porque los bancos puedan dar más créditos, hay una competencia desenfrenada de los bancos por recibir más captaciones oficiales. Mientras tanto, Giordani afirma: "No puede ser que los entes gubernamentales engorden recursos en la banca privada y pública para ganar intereses con la plata de los venezolanos, mientras la economía espera por esos fondos para su ejecución en gasto e inversiones productivas".

La creación del Banco del Tesoro generó pánico entre los banqueros, pues creían que el Estado iba a colocar todos los depósitos oficiales en este nuevo banco, dejando de lado a la banca privada. Pero ya vemos que no es así. Ha existido una tendencia durante el último año a colocar los depósitos en los bancos del Estado. Ahora, desde el Estado, se está tratando de regular la banca, pasando por la "persuasión moral" de Giordani, hasta la intervención de los catorce Bancos por delitos financieros. Otra de las medidas ha sido la creación de la Ley Orgánica del Sistema Financiero Nacional (Osfin) aprobado en la Asamblea Nacional, que obliga al sector bancario, a las empresas de seguro y a las casas de bolsa a que se dediquen sólo a la actividad para la que fueron creadas.

La ley del Órgano Superior Financiero Nacional dice que estimulará: "la creación y el fortalecimiento de instituciones dirigidas a la atención financiera de las comunidades, promoción del ahorro e inversión". Además, que la banca estimulará: "las políticas de promoción de las actividades productivas emprendidas por el Estado, y que requieran la activación de las comunas y su eficiente socialización con las instituciones financieras orientadas hacia ese fin". También, según el artículo 2, se crearán formas para incluir a la contraloría social en la supervisión de las actividades financieras. Como hemos dicho una y otra vez, el capitalismo no puede ser regulado, los mecanismos de regulación han demostrado ser un total fracaso. Pensar que la contraloría social pueda supervisar a la banca es una utopía absoluta, lo mismo que pensar que la banca va a estimular la actividad productiva.

La Banca privada y los banqueros "escuálidos"

En este caso la situación de la banca es más vergonzosa. El Federal quedó como el segundo banco en captaciones oficiales, después del Banco de Venezuela. Su mayor accionista es nada más y nada menos que Nelson Mezerhane, uno de los dueños de Globovisión e imputado por el asesinato de Danilo Anderson. El aumento en captaciones oficiales de esta entidad en un año al cierre de enero del 2010 fue de ¡155,1%! Sólo el Federal sumó 1554 millones. La política fascista y la propaganda Nazi de cabezas rapadas que se encuentran en la calle y en la televisión “tú como que vienes del Federal”, parece haber tenido su efecto.

A pesar de las tensiones del gobierno con Globovisión y las intervenciones bancarias de diciembre, el comportamiento del Federal no ha cambiado. Sólo en un mes, los depósitos públicos aumentaron un 20%. En febrero del 2010, el Federal estaba en séptimo lugar en captaciones oficiales, pasando de 901.068.000 BF a 1.703.529.000.

También Venezuela ha sido durante todo el 2009, el país que más contribuyó en Sudamérica a las grotescas ganancias del BBVA (Provincial). El Presidente del BBVA, Francisco González, ha dicho que el Provincial aportó al cierre del 2009, 664 millones de euros, eso quiere decir $935 millones de los 1225 millones de dólares que ganó en Sudamérica.

Nacionalizar la economía, polémica con los reformistas

Para que la revolución avance y cumpla con sus tareas históricas es necesario nacionalizar la banca y el conjunto de la economía. Los gigantescos recursos con los que cuenta la banca hoy en día permitirían al gobierno un plan masivo de obras públicas, sobre todo de construcción de viviendas baratas para el conjunto de los trabajadores. A la vez, permitiría invertir en la mayoría de las fábricas abandonadas creando más puestos de trabajo. La creación de nuevas empresas por parte del Estado es un paso adelante que sin duda apoyamos, pero como decimos, este paso no es suficiente. No es posible cazar un tigre pata a pata, como dice el camarada Alan Woods.

Nuestra polémica con los reformistas y estalinistas es esta: hay que acabar con la propiedad privada de los grandes medios de producción. Es probable que el precio del barril de petróleo vuelva a repuntar, como lo hemos visto durante los últimos meses, pero aún así no serviría para levantar la economía del todo. Sólo la clase obrera en el poder puede hacerlo. Los marxistas no hacemos un fetiche de la clase obrera, no la apoyamos por cuestiones románticas, sino por el papel que juega en el proceso productivo. Los reformistas han tratado de decir que el conjunto de los trabajadores carece de capacidad para gestionar la economía.

Para los reformistas, la revolución debe obligatoriamente culminar su etapa histórica, la del llamado proceso de liberación nacional, donde la "burguesía nacionalista desarrollará las fuerzas productivas", y también pasar por "fusionar" las fuerzas revolucionarias con las de los partidos y movimientos pequeño-burgueses. Esta era la misma polémica de Trotsky con los reformistas y estalinistas en plena guerra civil española:

"Los teóricos del Frente Popular en realidad no van más allá de la primera regla de la aritmética; la de la suma: la suma de los comunistas, anarquistas y liberales es mayor que cada uno de los factores que la componen. Sin embargo, en esta cuestión la aritmética es insuficiente. Se necesita por lo menos la mecánica: la ley del paralelogramo de fuerza resulta verdadera incluso en política. Como se sabe, cuanto más divergen las fuerzas la resultante es más corta. Cuando los aliados políticos tiran en direcciones opuestas, la resultante es igual a cero. El bloque de los distintos grupos políticos de la clase obrera es absolutamente necesario para resolver las tareas comunes. En determinadas circunstancias históricas, semejante bloque es capaz de atraer hacia si a las masas pequeño burguesas oprimidas, cuyos intereses son próximos a los del proletariado: la fuerza común de este bloque puede resultar mucho más grande que las fuerzas que lo constituyen. Por el contrario, la alianza del proletariado con la burguesía, cuyos intereses en lo referente a las cuestiones fundamentales forman en este momento un ángulo de 180 grados, por regla general, sólo puede paralizar la fuerza revolucionaria del proletariado". (León Trotsky, Lección de España: Ultima advertencia. Escrito el 17 de diciembre de 1937. Obras: España, 1936-39.

El PSUV

La lucha de clases en Venezuela es una lucha de fuerzas vivas. En los últimos años, esta lucha se ha incrementado, no sólo en Venezuela, sino en toda Latinoamérica. La burguesía en todo el continente ve la revolución como un verdadero peligro para sus intereses de clase. El problema real es que la revolución no ha sido completada. El mismo camarada Chávez se ha dado cuenta de los problemas que conlleva mantener el aparato de Estado, diciendo que debemos desmotarlo. Por no expropiar a los capitalistas y mostrar una alternativa, un sector grande del chavismo comienza a dejar de ir a las marchas, y a participar en las reuniones del PSUV y, lo que es peor, ha empezado a quedarse en sus casas en cada una de las últimas elecciones. Este es un proceso bastante grave. La apatía de las masas ha sido una respuesta a un sector de la burocracia y a su incapacidad. La revolución debe ser completada, no puede quedarse a medio camino.

El haber perdido las elecciones de la reforma constitucional constituye una verdadera advertencia para la revolución. Existe un sector claramente reformista dentro del Partido que hace todo lo posible por imponerse a la fuerza y por ampliar su campo de influencia. Lo hemos visto en el congreso extraordinario del PSUV.

Durante este último período, la lucha de clases no sólo se ha intensificado dentro de la sociedad, sino que también se ha visto reflejada en el partido. Es cierto que la burocracia ha jugado un papel nefasto que se ha manifestado en la apatía de un amplio sector de las masas hacía la revolución. Amplios sectores de la población empiezan a cuestionar la dirección de la revolución. Los sectores menos conscientes, como hemos dicho, se están quedando en sus casas. Pero al mismo tiempo que la burocracia trata de consolidar su fuerza, también tenemos un sector más avanzado de la juventud y de las patrullas que empieza a criticar con rudeza a la dirección y al Estado burgués. Esta situación en verdad nos abre grandes posibilidades para construir nuestras fuerzas.

Nuestro trabajo está donde estén las masas y, en este momento, los sectores más conscientes por cambiar la sociedad y acabar con el capitalismo los tenemos en el PSUV. Nuestro trabajo está dentro del Partido, no existen atajos ni caminos intermedios.

En Venezuela lo que tenemos, sin duda, es una revolución. Lenin, en su libro La Bancarrota de la II Internacional, explica:

"Para un marxista, no hay duda de que la revolución es imposible sin una situación revolucionaria que conduzca a la revolución. ¿Cuáles son, de manera general, los indicios de una situación revolucionaria? Estamos seguros de que no nos engañaremos si indicamos los tres principales puntos que siguen:

1) Imposibilidad para las clases dominantes de mantener su dominación de forma inalterada; crisis de la "cúpula", crisis de la política de la clase dominante, lo que crea una fisura a través de la cual, el descontento y la indignación de las clases oprimidas abren camino. Para que la revolución estalle no basta, normalmente, que "la base ya no quiera" vivir como en otrora, es necesario que "la cúpula ya no pueda más".

2) Agravamiento, más allá de lo común, de la miseria y de la angustia de las clases oprimidas.

3) Desarrollo acentuado, en virtud de las razones indicadas arriba, de la actividad de las masas, que se dejan, en los periodos "pacíficos", remover tranquilamente, pero que, en períodos agitados, son empujadas tanto por la crisis en su conjunto como por la propia "cúpula", para una acción histórica independiente.

Sin esas alteraciones objetivas, independientes no solamente de la gana de esos o de aquellos grupos y partidos, pero también de esas o de aquellas clases, la revolución es, como regla general, imposible. Es el conjunto de esas alteraciones objetivas que constituye una situación revolucionaria. Se vivió esa situación en 1905 en Rusia y en todas las épocas de revoluciones en el Occidente; pero ella existió también en los años 60 del siglo pasado en Alemania, así como en 1859-1867 y 1879-1880 en Rusia, aunque no haya habido revoluciones en tales momentos. ¿Y por qué?

Porque la revolución no surge en toda situación revolucionaria, solamente en los casos en que a todas alteraciones objetivas arriba enumeradas viene a juntarse una alteración subjetiva, a saber: la capacidad, en lo que respecta a la clase revolucionaria, de conducir acciones revolucionarias de masa suficientemente vigorosas para quebrar completamente (o parcialmente) el antiguo gobierno, que no "se caerá" jamás, aún en época de crisis, sin "ser derrumbado". Esa es la concepción marxista de la revolución, concepción muchas y muchas veces desarrollada y tenida como indiscutible por todos los marxistas y que, para nosotros los rusos, fue confirmada con un particular realce por la experiencia de 1905".

Así, podemos ver que una vez que se desarrolle una revolución, no es cierto que será una revolución victoriosa. En el Manifiesto de Alarma sobre la guerra imperialista y la revolución proletaria mundial, de Mayo de 1940, el camarada Trotsky también explicó cuáles son las condiciones necesarias para la victoria de la revolución:

"La experiencia histórica estableció las condiciones básicas para el triunfo de la revolución proletaria, que fueron aclaradas teóricamente:

1) el impasse de la burguesía y la consecuente confusión de la clase dominante

2) la aguda insatisfacción y el anhelo de cambios decisivos en las filas de la pequeña burguesía, sin cuyo apoyo la gran burguesía no puede mantenerse.

3) la conciencia de lo intolerable de la situación y la disposición para las acciones revolucionarias en las filas del proletariado.

4) un programa claro y una dirección firme de la vanguardia proletaria. Estas son las cuatro condiciones para el triunfo de la revolución proletaria. La razón principal de la derrota de muchas revoluciones radica en el hecho de que estas cuatro condiciones raramente alcanzan al mismo tiempo el necesario grado de madurez".

Hoy en Venezuela estas tres primeras condiciones están dadas. Nos falta la última: "Un programa claro y una dirección firme de la vanguardia proletaria", o sea, el Partido Revolucionario.

El PSUV es producto de la crisis de las organizaciones tradicionales de la clase trabajadora venezolana y de la lucha del proletariado para construir sus propias fuerzas sobre un eje de independencia de clase. Este partido, que todavía no tiene su destino resuelto, está surgiendo en plena revolución y es agarrado por las masas como una tentativa de construcción de lo que llamamos un Partido Obrero Independiente (en el mismo sentido que Engels lo explicó: como un primer paso de la clase obrera en dirección a su independencia política); un paso importante para su propia constitución de "clase en sí" a "clase para sí", y un paso progresivo en dirección al Partido Obrero Revolucionario. Pero el PSUV todavía no es el partido revolucionario que necesitan las masas para hacer triunfar la revolución.

El PSUV nace con un impulso de clase, con muchas confusiones y en su interior se enfrentan aquellos que desean constituir un partido de clase, sin patrones, con aquellos que desean ver el PSUV sólo como un partido del orden, representando sólo sus propios antojos de camarilla y de orden capitalista. La tarea fundamental de los marxistas en la revolución venezolana es ayudar al desenlace más positivo de esta disputa, constituyéndose como fracción marxista de este partido y construyéndolo decididamente, ayudando a sus elementos más serios a conquistar la mayoría del partido, expulsar a los burócratas y profundizar la revolución proletaria en curso.

La lucha por la construcción de la corriente marxista dentro del PSUV, ligada a la lucha para que el PSUV sea un partido sin patrones, es la lucha por la construcción del Partido Revolucionario Venezolano.

La lucha para construir el Partido Revolucionario, basado en el programa, parte del método de acercar y hacer avanzar programáticamente a todos los grupos y organizaciones que entren en el movimiento político práctico de ruptura con el reformismo, de defensa de los intereses de la clase obrera y de independencia de clase, cualquiera que sea su origen.

Es necesario estar preparados para ayudar a los militantes, grupos, organizaciones y enormes contingentes del proletariado a reorganizarse sobre un nuevo eje, un eje de independencia de clase que encuentra su máxima expresión en el marxismo, en el bolchevismo.

¿Y cuál es la tarea de este Partido Revolucionario que buscamos construir con todas nuestras fuerzas? El camarada Lenin nos explica en Nuestro Programa de 1899:

"Nosotros nos basamos íntegramente en la teoría de Marx: Esta transformó por primera vez el socialismo de utopía en ciencia, echó las sólidas bases de esta ciencia y trazó el camino que había de tomar, desarrollándola y elaborándola en todos sus detalles. Está descubrió la esencia de la economía capitalista contemporánea, explicando cómo la contratación del obrero, la compra de la fuerza de trabajo, encubre la esclavización de millones de desposeídos por un puñado de capitalistas, dueños de la tierra, de las fábricas, de las minas, etc.

Esta demostró cómo todo el desarrollo del capitalismo contemporáneo tiende a suplantar la pequeña producción por la grande y crea las condiciones que hacen posible e indispensable la estructuración socialista de la sociedad. Esta nos enseñó a ver, bajo el manto de costumbres arraigadas, de intrigas políticas, de leyes complejas y doctrinas hábilmente fraguadas, la lucha de clases, la lucha entre las clases poseedoras de todo género y las masas desposeídas, el proletariado, que está a la cabeza de todos los desposeídos. La teoría de Marx puso en claro la verdadera tarea de un partido socialista revolucionario: no inventar planes de reestructuración de la sociedad ni ocuparse de la prédica a los capitalistas y sus acólitos de la necesidad de mejorar la situación de los obreros, ni tampoco urdir conjuraciones, sino organizar la lucha de clase del proletariado y dirigir esta lucha, que tiene por objetivo final la conquista del Poder político por el proletariado y la organización de la sociedad socialista".

En el momento actual, las masas están poniendo a prueba a la dirección de la revolución, pero mientras la dirección no comprenda que debe dar un salto cualitativo acabando con la propiedad privada de los medios de producción, capas decisivas de las masas seguirán en el proceso de apatía en el que han entrado, mientras partes de la vanguardia se están organizando contra la burocracia. El problema es que el partido revolucionario todavía no existe. Esta es una situación complicada, pues ante el auge de la lucha de clases un partido revolucionario cumple la misma función que un cuartel general en la guerra. Un ejército necesita de cuadros formados para entrar en la guerra: coroneles, capitanes, mayores, tenientes, sargentos y cabos. Es muy difícil inventar un cuartel general en plena guerra. Pero aún así, esto no es suficiente: es necesaria la firmeza en las ideas y el coraje de la dirección. Como dice Trotsky en Clase, partido y dirección: "El elemento principal y vital de este proceso es el partido, así como el elemento principal y vital del mecanismo del partido es su dirección. El papel y la responsabilidad de la dirección en una época revolucionaria son de una importancia colosal". (6)

Acabamos de pasar por una discusión sobre si el PSUV debe ser un partido de masas o partido de cuadros. El proceso de consolidación de cuadros dentro del partido será contradictorio y reflejará la lucha de las diferentes corrientes (incluso reformistas y estalinistas). Para los marxistas es importante el proceso de consolidar cuadros políticos que sean capaces de explicar pacientemente al conjunto de militantes pesuvistas la necesidad de acabar con el capitalismo. Es importante echar raíces en el movimiento, en el partido, en las patrullas, en la juventud, en los sindicatos y en el conjunto del movimiento obrero, como correctamente hemos venido haciendo.

Para un marxista un partido revolucionario no es sólo una organización política: es ante todo un programa basado en las ideas, métodos y las mejores tradiciones de la historia del movimiento obrero. El aparato y la organización son una cuestión secundaria para un partido revolucionario, aunque también tiene una gran importancia. Sólo un programa basado en el marxismo es capaz de explicar de manera científica cómo acabar con el capitalismo. Las masas aprenden del propio proceso, a partir de ahí empiezan a sacar conclusiones y a hacerse interrogantes que sólo el marxismo es capaz de responder. Como decía Engels: Para las masas vale más una onza de práctica que mil toneladas de teoría.

Hemos visto durante el último período (en las luchas de los trabajadores de Sidor, MMC, Vivex, Autotex, Altensa, Ura-Plast, petroleros) cómo la conciencia de los trabajadores da un salto cualitativo y, en muchos casos, cambian rápidamente de la mentalidad reivindicativa a sacar conclusiones revolucionarias. Nunca faltan los reformistas que salen inmediatamente gritando que los trabajadores van a luchar porque quieren quedarse con las empresas, hacerse dueños de estas o porque "lo único que quieren es plata". Desgraciadamente, los reformistas han logrado hacer que estas ideas calen en algunos sectores del PSUV. Debemos insistir constantemente que esta es una idea totalmente falsa, que busca confundir más a las bases pesuvistas. Increíblemente, algunos reformistas dicen que hay que mantener la propiedad privada, porque los trabajadores aún no tienen conciencia suficiente para gestionar la economía. Lo que vemos en todas las fábricas e industrias es completamente lo contrario. Los trabajadores cada vez más tienen posiciones críticas sobre todo contra la burocracia y contra las posiciones anti obreras del Ministerio del Trabajo. En las propias fábricas hemos visto que los trabajadores son perfectamente capaces de dirigir la producción bajo control obrero, como demuestran Inaf, Gotcha, Inveval, Vivex, Autotex, Altensa y otros. Esta es la mejor respuesta a los reformistas.

Sectores infiltrados dentro de la revolución, el aparato estatal y el PSUV, nos dicen que la clase obrera no tiene suficiente conciencia. El gran revolucionario ruso León Trotsky escribió en 1938: "Las charlatanerías de toda especie según las cuales las condiciones históricas no estarían todavía 'maduras' para el socialismo no son sino el producto de la ignorancia o de un engaño consciente. Las condiciones objetivas para la revolución proletaria no sólo están maduras sino que han empezado a podrirse. Sin revolución social en un próximo período histórico, la civilización humana está bajo amenaza de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, de su vanguardia revolucionaria. La crisis histórica de la humanidad se reduce a la crisis de la dirección revolucionaria". (León Trotsky, El Programa de transición.) Ahora más que nunca es necesario el debate interno y la consolidación de nuestros cuadros. En el debate se podría estar jugando el futuro incluso de la revolución socialista. Si la ideología pequeño burguesa que hace vida en la filas del partido logra consolidarse, llevará la revolución al desastre.

El programa del partido

El congreso fundacional del PSUV jugó un papel importante, donde las masas participaron discutiendo a través de los delegados las propuestas de declaración de principios, programa y estatutos. A pesar de las confusiones internas, tuvo puntos importantes como declarar al PSUV partido anticapitalista y antiimperialista. Lo que vimos ahora es que en el reciente congreso fundacional, donde se iba a tratar la cuestión de la ideología, ésta quedó en segundo plano y se avanzó muy poco. Un sector de la burocracia del Estado propuso un nuevo programa marcado por la conciliación de clases y la política pequeño burguesa. Lo que tenemos es que la declaración de principios está mucho más a la izquierda que el programa.

Según la misma declaración de principios, es esta la que da nacimiento al programa, y lo que vemos es que hay una contradicción. Si la declaración de principios da nacimiento al programa, entonces lo que tenemos es que la declaración de principios está mucho más a la izquierda que el programa. Debemos recordar que la declaración de principios fue construida colectivamente en las mesas de trabajo del congreso fundacional. Por tanto, los principios deben regir el programa (tal como se afirma en la nota de la declaración de principios). Esta discusión debe abrirnos las puertas a los militantes del partido y a la juventud. Debemos ganar a los sectores más consientes del partido para nuestro programa: el programa del marxismo.

En varias partes del programa se plantea la necesidad de utilizar la herramienta de la reforma constitucional para hacer avanzar la revolución. Pero la propia experiencia ha demostrado que tratar de utilizar el aparato de Estado actual para hacer semejantes reformas y hacer la revolución es imposible. Hemos visto una y otra vez a instituciones, ministerios y una importante cantidad de burócratas sabotear las elecciones de la reforma. Como hemos explicado en varios de nuestros documentos, el problema central no era que la reforma fuera demasiado lejos, como pensaron los reformistas, sino que no apresuró su paso.

Nuestro programa no puede basarse en la reforma constitucional, sino que tiene que ser un programa que logre unificar las reivindicaciones parciales y transitorias con la lucha política inacabada de las masas. Es cierto que la reforma constitucional significaba un paso adelante. Pero en la lucha de clases la burguesía utilizará (como lo hizo durante la campaña) todos los medios para impedir cualquier reforma, mucho más cuando se cuestione la propiedad.

¿Qué programa debemos defender?

Aumento de salarios por encima de los precios de consumo. Esto debe estar incluido en todos los contratos colectivos.

Abolición de la tercerización y captación masiva de trabajadores a nóminas fijas en todas las empresas.

Nacionalización de la banca, del sistema financiero y de todas las empresas aseguradoras. Fusión inmediata de todos los bancos del país en un Banco Nacional único, sometido al control obrero.

Nacionalización de la industria y de las empresas estratégicas: alimentos, energía y materias primas.

Nacionalización de las clínicas e institutos universitarios privados. No puede haber un sistema de salud y educación mejor para unos y peor para otros. Por un sistema sanitario y educativo público y de calidad.

Expropiación de todas las empresas cerradas, infrautilizadas o en conflicto.

Nacionalización de todos los edificios abandonados y empresas constructoras. Creación de una empresa nacional de construcción que desarrolle un plan masivo de construcción de viviendas y de obras públicas.

Confiscación de todas las tierras de los latifundios. Nacionalización de la tierra y conformación de comités de campesinos pobres.

Elegibilidad y revocabilidad de todos los funcionarios en cualquier momento. Rotación permanente de los cargos. Que su salario no supere al de un obrero cualificado.

No al pago de la deuda externa. Monopolio estatal del comercio exterior para garantizar la soberanía alimentaria y tecnológica.

Extensión de los consejos de fábrica y milicias obreras a todas las empresas. Sustitución del ejército permanente con el armamento general del pueblo.

Explicación a las masas de que los consejos comunales revolucionarios, comunas y consejos de fábrica son la única forma posible de gobierno revolucionario y que, por ello, mientras el Gobierno Chávez se someta a la influencia de sectores de la burguesía y de la burocracia, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica, sin sectarismo, de un modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades prácticas de las masas.

Mientras estemos en minoría, desarrollaremos una labor de crítica y esclarecimiento de los errores, propugnando al mismo tiempo la necesidad de formación de verdaderos Consejos de Diputados Obreros, Campesinos y Soldados a fin de que, sobre la base de la experiencia, las masas corrijan sus errores.

Es necesario vincular las reivindicaciones transitorias de la clase obrera con nuestro programa político y a la vez debatirlo en el PSUV.

El polo patriótico

En anteriores campañas el Polo Patriótico sirvió para ganar las elecciones. Sin embargo, entraron elementos de todo tipo, defensores de las más "variadas" ideas. La derrota de la reforma constitucional debió servir para depurar las filas revolucionarias en vez de meterle el freno. Gran parte de los elementos pequeño burgueses y burgueses presionó para que el gobierno girara a la derecha.

A través del Polo Patriótico se han ganado elecciones importantes como las presidenciales de 1998, 2000 y 2006, además de las elecciones de gobernadores y alcaldes del 2004, la mayoría del parlamento en 2005 y, por supuesto, el referéndum revocatorio de 2004. Pero las alianzas electorales que nos llevaron a victorias en el pasado, hoy en día se han convertido en su contrario. La política de alianzas con elementos de la burguesía "patriótica" se ha convertido en un fuerte obstáculo para el libre desenvolvimiento de la revolución. Como ha explicado el ex-vicepresidente del PSUV, Alberto Müller Rojas, es incomprensible que un partido (PPT) que saca 2% de los votos pueden determinar la política de un partido que saca entre 40-50%.

La inscripción masiva de gente en el partido demuestra la fuerza que éste tiene para llevar a cabo la revolución socialista. Pero las alianzas con partidos que no representan a la revolución, sino a intereses burocráticos y de poder, han llevado a perder alcaldías y cinco gobernaciones. Vimos como el PPT lanzó una conjura nacional en las últimas elecciones a gobernadores y alcaldes del PSUV, lanzando sus propios candidatos en Bolívar, Sucre, Carabobo, Zulia, Trujillo, Táchira, Mérida y otros estados.

En el caso de Portuguesa, el PPT apoyó a la candidata Bella Petrizzio contra el candidato del PSUV Wilmar Castro Soteldo. Lo mismo trató de hacer en Carabobo con muy malos resultados. El peor de los casos fue la candidata de Táchira, Rosa Velazco, que fue candidata del Movimiento Cívico Militante (MCM), pero que anteriormente había sido candidata del municipio San Cristobal por el MVR. De más está decir que el candidato a gobernador Leonardo Salcedo, a pesar de ser candidato del PSUV, tenía su pequeño partido, Visión Social del Táchira (VISTA), con sus propios candidatos a diputados al consejo estadal, lo cual agregó más confusión a las elecciones regionales. Esta situación y posiciones equivocadas abrieron paso a la derecha que ganó por 6000 votos, ¡exactamente la cantidad de votos que nos quitó el MCM con Rosa Velazco!

Ni que decir de la desastrosa alianza con PODEMOS en el pasado, donde la aplastante mayoría de su militancia giró a la derecha producto de su política conciliadora y pequeño burguesa. Hoy en día los vemos en sendos programas en Globovisión alabando al imperialismo. Ismael García, que anteriormente era al más arduo "defensor" de la revolución y del socialismo, hoy en día lo vemos del lado de la extrema derecha.

En adelante, el partido deberá presentarse a las elecciones bajo su propio nombre, elaborar y defender su propio programa y hacer campaña a favor de sus propios representantes. ¡Debemos hacer un balance crítico de nuestra alianza con estos partidos! No nos negamos a llegar a acuerdos con partidos y otras organizaciones minoritarias como el PCV, sin embargo, las alianzas con sectores de la pequeña burguesía pueden ser verdaderamente desastrosas para el Partido. Debemos estar atentos a todas las "alianzas" en miras a las próximas elecciones de diputados a la Asamblea Nacional. La derecha ya se está preparando para estas elecciones y tratarán de buscar la mayoría producto de los errores que se han cometido. Debemos explicar pacientemente esto al conjunto de la militancia.

El PPT (Patria Para Todos)

La política de conciliación de clases ha llevado a la dirección revolucionaria a graves errores. Albornoz esperó pacientemente el momento adecuado para saltar definitivamente a la derecha. Aprovechó de manera inteligente su curul como segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional para ir a un proceso lento de hacer girar la revolución. La estrategia del PPT es clara: continuar con el discurso de reconciliación y acabar con el "discurso violento del PSUV y de Chávez". El PPT no romperá de manera inmediata con la revolución, esperará que sea el mismo Chávez (como correctamente lo ha venido haciendo) con su discurso que los lleve a romper con la revolución. El discurso de "reconciliación" del PPT no sólo está dirigido a la pequeña burguesía de la derecha, sino también a la pequeña burguesía del chavismo que no siente que la revolución les cumpla. De esa manera, podrán llegar a donde la extrema derecha no ha podido llegar: a las masas de la pequeña burguesía chavista. Esta es la estrategia que está utilizando el PPT y Henry Falcón.

La mayoría de los militantes del Partido en el país criticaron la política traidora del PPT en las últimas elecciones, sobre todo en la de gobernadores y alcaldes. Antes de la campaña, el PPT hizo todo lo posible por imponer sus candidatos a la militancia revolucionaria. ¿Por qué debemos aliarnos a un Partido que en los momentos fundamentales gira a la derecha? ¿A quiénes representa el PPT? preguntaban los compañeros del PSUV. Debemos recordar que el nacimiento del PSUV hizo que muchos de estos elementos giraran definitivamente a la derecha. Vimos ya lo que pasó con la diputada Pastora Medina.

El Frente Socialista de Trabajadores

Nuestro debate será siempre sobre el carácter de clase que debe tener el PSUV. ¿Qué programa debemos defender? La más importante reivindicación de los trabajadores es la reducción de la jornada laboral. Tal como explicaba Lenin, la reducción de la jornada abría las puertas para que los obreros pudieran dedicarse al control obrero de la industria o la empresa. Este es un punto importante para nosotros. La clase obrera necesita discutir democráticamente los contratos colectivos y recibir el apoyo decidido de los marxistas.

Debemos crear lazos con la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y con la Central Socialista de Trabajadores para la defensa de los intereses de la clase obrera. Sin embargo, lo que hemos visto es que su dirigencia no está a la altura de los procesos políticos que vive la revolución. Tenemos un proletariado consciente y decidido, pero a la vez una dirigencia que no se ha dedicado a sus tareas históricas durante los últimos años.

Tal como lo vimos en el II Congreso de la UNT, la pugna entre Orlando Chirino y Marcela Máspero por el control de la central era el principal interés de ambos dirigentes. Mientras tanto, el presidente decía en sus programas de Aló Presidente que había más de 800 fábricas abandonadas y 1147 infrautilizadas. ¿No era lógico que la dirigencia de la UNT se hubiera encargado de discutir con todo el moviendo obrero y sindical para ocupar estas fábricas? Hicieron todo lo contrario. Lo que vimos en el II Congreso de la UNT fue pelea, pero ninguna respuesta para los trabajadores que asistieron al Congreso.

El control obrero de la producción

El camarada Chávez habló de la necesidad del control obrero en su discurso a los trabajadores de Guayana en mayo del año pasado. Fue un discurso directo al espinazo de la burocracia. De hecho, explicó cómo ninguna empresa puede funcionar en el socialismo si no está bajo control obrero. Para tener socialismo necesitamos nacionalizar las empresas y planificar el conjunto de la economía. Pero aún así, no es suficiente. Las empresas y el conjunto de la economía deben estar bajo control obrero, de manera que los trabajadores determinen la cantidad de materia prima que se necesita para producir, qué cantidad de tornillos, maquinarias, implementos, grasa y mantenimiento para cada una de sus empresas mucho mejor que cualquier burócrata. En muchos casos de empresas nacionalizadas hemos visto que al colocarse burócratas al frente de las empresas, como el caso del cemento, en vez de aumentar la producción, la ralentizan.

La única manera que estas fábricas gestionen con éxito es bajo control obrero y no bajo control burocrático, como decía León Trotsky la economía planificada necesita de la democracia así como el cuerpo necesita del oxígeno. En el caso de las tres empresas de cemento nacionalizadas (Cemex, Fábrica Nacional de Cemento y Holcim) estuvieran bajo control obrero y que sus trabajadores contratados pasasen a ser nomina fija, podrían producir mucho más. Sólo ellos son capaces de saber qué cantidad de cemento se necesita para un plan masivo de obras públicas y de vivienda. Lo mismo con los trabajadores siderúrgicos, mineros, automotrices, petroleros, manufactureros, servicios, etc.

En estos momentos tenemos una gran experiencia de control obrero que ha resistido todos los ataques de la burocracia y la derecha: Inveval. Esta empresa ha estado produciendo bajo control obrero desde que fue nacionalizada en 2005. Sin embargo, las experiencias de empresas bajo control obrero no pueden existir permanentemente en el tiempo mientras la anarquía del marcado siga existiendo. Es muy difícil que pueda mantenerse una fábrica o empresa bajo control obrero en un mar de capitalismo. La experiencia lo ha demostrado a través del consejo de fábrica y la experiencia de control obrero que llevó a cabo Carlos Lanz en Alcasa. Todo el conjunto de la economía debe estar bajo control obrero de la producción. Sólo a través del control obrero se podrá producir y planificar la economía armónicamente.

En el día siguiente a la Revolución de Octubre, Lenin propuso este "Decreto sobre el Control Obrero", que podría fácilmente ser adaptado y ser aplicado hoy mismo a Venezuela:

"Queda establecido el control obrero sobre la producción, conservación y compraventa de todos los productos y materias primas en todas las empresas industriales, comerciales, bancarias, agrícolas, etc., que cuenten con cinco obreros y empleados (en conjunto), por lo menos, o cuyo giro anual no sea inferior a 10.000 rublos.

Ejercerán el control obrero todos los obreros y empleados de la empresa, ya directamente, si la empresa es tan pequeña que lo hace posible, ya por medio de sus representantes, cuya elección tendrá lugar inmediatamente en asambleas generales, debiendo levantarse actas de la elección y ser comunicados los nombres de los elegidos al gobierno y a los Soviets locales de diputados obreros, y campesinos.

Queda absolutamente prohibida la interrupción del trabajo de una empresa o industria de importancia nacional (véase n° 7), así como la modificación de su funcionamiento, sin autorización de los representantes elegidos por los obreros y empleados.

Todos los libros de contabilidad y documentos, sin excepción, así como todos los almacenes y depósitos de materiales, herramientas y productos, sin excepción alguna, deben estar abiertos a los representantes elegidos por los obreros y empleados.

Las decisiones de los representantes elegidos por los obreros y empleados son obligatorias para los propietarios de las empresas y no pueden ser anuladas más que por los sindicatos y sus congresos.

En todas las empresas de importancia nacional, todos los propietarios y todos los representantes elegidos por los obreros y empleados para ejercer el control obrero responden ante el Estado del riguroso mantenimiento del orden, de la disciplina y de la protección de los bienes. Los culpables de incuria, de ocultación de stocks, balances, etc., serán castigados con la confiscación de todos sus bienes y con penas de reclusión que pueden llegar a cinco años.

Se declaran empresas de importancia nacional todas las que trabajan para la defensa o están relacionadas de algún modo con la producción de artículos necesarios para la subsistencia de las masas de la población.

Los Soviets locales de diputados obreros, las conferencias de comités de fábrica y las de comités de empleados dictarán, en asambleas generales de sus representantes, reglas más detalladas de control obrero".

El Estado

Lenin explicaba que el Estado es una maquinaria para mantener el dominio de una clase sobre otra. La clase obrera no puede utilizar el aparato estatal capitalista para defender sus intereses, pues el aparato estatal burgués es una maquinaria de funcionarios que ocupan los puestos claves del funcionamiento de todo el sistema. Esta gente ha sido debidamente escogida por sus estudios, puntos de vista, ideas y concepciones para defender los intereses de la clase dominante. Los capitalistas confían en que estos funcionarios, agentes de la policía y el ejército los defenderán como clase social, así como el fundamento de su existencia: la propiedad privada de los medios de producción.

El dirigente de la Corriente Marxista Internacional, Alan Woods, habla del Estado de la siguiente manera: "El Estado es la cuestión fundamental en todas las revoluciones. La cuestión del Estado ha ocupado siempre una posición central en la teoría marxista. El Estado es una fuerza represiva especial, que se sitúa por encima de la sociedad, alienándose más y más con respecto a ésta. Los orígenes de esta fuerza se encuentran en el pasado remoto. Las primeras formas de la sociedad de clases muestran al Estado como a un monstruo que devora enormes cantidades de trabajo y reprime y niega a las masas todo derecho".

El Estado no es más que un grupo de hombres fuertemente armados en defensa de la propiedad privada. Sin embargo, ante el auge de la lucha de clases, el Estado actuará en defensa de la clase que lo creó: la burguesa. Vemos que esto fue lo que sucedió con el golpe de Estado de abril del 2002 y el reciente golpe a Zelaya en Honduras. Ante el auge revolucionario, sólo una clase puede ganar y otra debe perder. Si es la clase obrera quien triunfa, será un gran paso adelante y de grandes beneficios para las masas. Para eso es necesario derrocar al antiguo Estado. De lo contrario, la clase dominante ejercerá toda su fuerza estatal para aplastar a la clase obrera que pretenda derrocar al poder del Estado.

Esto lo podemos ver en las ocupaciones de las plantas de Mitsubishi y Toyota. A pesar de que estamos en dos estados donde la elección la ganaron fuerzas supuestamente revolucionarias, la policía salió de manera inmediata a defender la propiedad de la burguesía. En el caso de Mitsubishi dos trabajadores perdieron la vida a manos de la policía por defender sus derechos.

Gran parte de los funcionarios del aparato de Estado actual son burócratas que representan al aparato del Estado burgués, aunque muchos de ellos se vistan de rojo y salgan a marchar en ciertas ocasiones. Es cierto que se ha logrado incluir en algunos momentos a algunos ministros y representantes que verdaderamente son revolucionarios y que hemos logrado implantar algunas leyes, sin embargo, la estructura del aparato de Estado sigue siendo la misma de la Cuarta República. Muchos de estos funcionarios siguen en permanente contacto con la burguesía. De hecho, producto de la incapacidad de la burguesía para desarrollar las fuerzas productivas, muchos de los estudiantes que se gradúan en las Universidades e institutos buscan trabajo en los institutos y ministerios del Estado.

Gran parte de estos funcionarios (como la presidenta del CNE, del tribunal supremo de justicia) tienen grotescos salarios y muchos "camaradas" los justifican porque sólo de esa manera podrán servir a la revolución. Esta afirmación es completamente errónea. En cada una de nuestras instituciones necesitamos revolucionarios convencidos, que representen los verdaderos intereses de la revolución. Lo mismo decimos para los diputados a la Asamblea Nacional y todas las instituciones en general. Marx explicaba que el ser social determina la conciencia social. En el caso de estos funcionarios, son sus súper salarios los que determinan su conciencia.

La experiencia de la Comuna de Paris fue un acontecimiento histórico para todo el movimiento obrero. Lenin sin dudar lo aplicó en el Estado soviético:

Elección democrática y revocatoria de todos los cargos.

Ningún funcionario podrá ganar más que lo que gana un obrero cualificado.

Ni ejército ni policía permanente, sino el pueblo en armas.

Rotación permanente de los cargos.

Estos cuatro puntos serían fácilmente aplicables. El problema actual es la lucha por el control del Estado. La burguesía no se interesa por las leyes o decretos, siempre y cuando estos no afecten su propiedad y sus ganancias. De lo contrario intensificarán la campaña y no les importará pasar por encima de las layes. ¡Esto es precisamente lo que estamos presenciando! Utilizará todos los medios a su alcance para revertir la revolución. Cuanto más tiempo pase sin nacionalizarse el conjunto de la economía, más violenta será la confrontación con la burguesía.

Por una política proletaria, revolucionaria e internacionalista

La contrarrevolución venezolana está tratando de sacar provecho de todos y cada uno de los errores cometidos por el gobierno. Problemas no resueltos tales como la vivienda, el crecimiento de la tasa de delincuencia y, recientemente, los apagones del sistema energético, dejando a muchas casas sin electricidad durante largas horas, están siendo utilizados por la oposición para generar apatía entre las masas que apoyan la revolución. Lo mismo está ocurriendo con cuestiones como la inflación y la escasez de alimentos. El hecho de que la oposición fuera capaz de ganar las elecciones de alcaldes y gobernadores en zonas pobres como Petare, en noviembre de 2008, es una clara señal de advertencia. Si el gobierno no toma medidas decisivas para resolver las necesidades de las masas, la desmoralización puede extenderse y manifestarse en forma de abstención en las próximas elecciones.

La próxima prueba electoral serán las elecciones parlamentarias de septiembre. Si no se produce ningún cambio en la situación, la oposición tiene grandes posibilidades de ganar un número considerable de escaños en la nueva Asamblea Nacional. A continuación, se procederá a utilizar a estos diputados para sabotear el funcionamiento del gobierno, movilizar a la clase media y provocar disturbios cuando sea posible. Su objetivo final es desestabilizar el país y crear una situación en la que puedan librarse de Chávez, ya sea por la vía parlamentaria o extra-parlamentaria.

La creación de comités de acción en las fábricas, barrios pobres, escuelas y universidades están en el orden del día. Su tarea sería la de vincularse a nivel local, regional y nacional, con representantes electos sometidos a revocación, y hacer planes concretos para derrotar a la contrarrevolución en todos los ámbitos de la sociedad. En muchos lugares, estos embriones de doble poder se encuentran en los batallones del PSUV, en los consejos de fábrica y en los consejos comunales.

Si los contrarrevolucionarios sabotean la producción de alimentos, la UNT y los grupos de base locales de PSUV deben mostrar el camino a seguir mediante la ocupación de las plantas en cuestión, poniéndolas en funcionamiento bajo control de los trabajadores. Un elemento de esto ya ha estado presente con los controles constantes de INDEPABIS (la comisión de control de calidad y precio, que estuvo encabezada por Eduardo Samán), que en muchos casos, ha animado a los trabajadores a hacerse cargo de las plantas de procesamiento y a exigir la expropiación. La reciente nacionalización de la cadena de supermercados Éxito encontró el apoyo incondicional de la inmensa mayoría de los trabajadores. Este ejemplo debe ser seguido en todos los rincones de la sociedad venezolana.

El fortalecimiento de la corriente marxista dentro de las filas del PSUV, la Juventud del PSUV y la UNT sería una poderosa herramienta para impulsar este proceso y derrotar a la contrarrevolución de una vez por todas con la destrucción de su poder económico y completando así la Revolución Socialista de Venezuela.

NOTAS:

1. Lenin, La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla. Editorial Progreso. 1978.

2. Nota de prensa del Banco Central de Venezuela. Ver:http://www.bcv.org.ve/c4/notasprensa.asp?Codigo=8399&Operacion=2&Sec=False

3. Los economistas burgueses miden la cantidad de capital invertido por la burguesía en sus empresas a través de la cantidad de maquinarias, materia prima o inversiones permanentes. A esto le llaman Formación Bruta de Capital Fijo, que mide la cantidad de capital que invierte la burguesía en un período determinado. La burguesía necesita inyectar permanentemente cantidades considerables de capital constante en sus empresas, a diferencia de la cantidad de capital variable que se utiliza para la fuerza de trabajo de la clase obrera asalariada. Ver El Capital, Tomo I/ Libro Primero. Capítulo VII: Capital constante y capital variable.

4. Ver: El Mundo/Economía y Negocios. Martes 12 de enero del 2010.

5. Ver: http://www.aporrea.org/contraloria/n147896.html

6. Clase, partido y dirección. ¿Por qué el proletariado español ha sido vencido? Cuestiones de teoría marxista. Este artículo fue escrito por Trotsky en agosto de 1940 y fue reconstruido sobre la base de un dossier escrito por Trotsky antes de su asesinato.