Arte y cultura
La ideología en Imprimir Correo electrónico
Escrito por Adriana Valeria.   
Sábado 31 de Diciembre de 2005 19:00
Unos de los aspectos de la naturaleza social de la literatura es la connotación política y filosófica de los contenidos literarios. La literatura también es el canal de las ideas políticas, filosóficas, estéticas, sociales y morales de una clase social determinada. La literatura no sólo refleja y representa la vida en imagénes verbales, también expresa la concepción del mundo, ideología y el ideal artístico-literario de cada escritor.

"La Fiesta del Chivo"

Uno de los aspectos de la naturaleza social de la literatura es la connotación política y filosófica de los contenidos literarios. La literatura también es el canal de las ideas políticas, filosóficas, estéticas, sociales y morales de una clase social determinada. La literatura no sólo refleja y representa la vida en imágenes verbales, también expresa la concepción del mundo, ideología y el ideal artístico-literario de cada escritor.

La literatura ejerce una gran influencia sobre la vida social en un sentido progresivo o reaccionario, con arreglo a su contenido ideológico. Contribuyen a formar los sentimientos, los pensamientos, la voluntad y los principios morales de los hombres. En este sentido, el escritor, irremediablemente trasunta en su obra, su concepción ideológica, su cosmovisión desde la perspectiva de la clase social a la que pertenece o que representa.

El escritor Mario Vargas Llosa, considerado por la crítica ramplona, como uno de los grandes del llamado "boom" de la literatura hispanoamericana, es un típico representante de la burguesía, un baluarte, un defensor y sostén ideológico del imperialismo, un escritor que vierte sus ideas reaccionarias con ropaje literarios en cada una se sus obras "literarias". Vargas Llosa, es pues, un agente del imperialismo voluntario o involuntariamente, como tal es enemigo recalcitrante de la reivindicación de las clases populares y sobre todo de las ideas socialistas. Para demostrarlo tenemos como ejemplo " La Fiesta del Chivo", novela de contenido político, inspirada en una de las más feroces dictaduras habidas en Hispanoamérica, como la dictadura del general Rafael Leonidas Trujillo de la República Dominicana, quien gobernó al país por más de treinta años convertido en dueño absoluto de la economía, de la vida y la conciencia de los dominicanos. Hasta este aspecto la novela tiene cierto mérito como una denuncia de las abyectas dictaduras que se dan en Hispanoamérica de manera permanente como la de Batista en Cuba, la de Cabrera en Guatemala, la de Pinochet en Chile o Fujimori en el Perú, para listar algunos ejemplos.

Donde la posición reaccionaria de Vargas Llosa se evidencia es la salida política que da término a esta dictadura. De hecho se plantea en la obra una lucha ideológica de intereses antagónicos. Por un lado está la fobia anticomunista y por el otro, el dictador que puede precipitar al país hacia el comunismo, por eso Vargas Llosa busca una salida "Democrática" a la dictadura con el apoyo de los EEUU, la iglesia y encuentra en la venganza personal de algunos militares de alta graduación que fueron vejados, humillados, ofendidos en algún momento por el dictador:

"Su compadre le explicó que él y Juan Tomás armaban una conspiración para evitar que el régimen hundiera al país y precipitara otra revolución comunista, estilo Cuba. Era un plan serio, que contaba con el respaldo de Estados Unidos. Henry Dearborn, John Banfiel y Bob Owen, de la legación, habían dado su apoyo formal y encargado al responsable de la CIA en Ciudad Trujillo, Lorenzo D. Berry (...) que les suministrara dinero, armas y explosivos. Estados Unidos se hallaba inquieto con los excesos de Trujillo, desde el atentado contra el presidente venezolano Rómulo Betancurt, y quería sacárselo de encima; y al mismo tiempo asegurarse de que no lo reemplazará un segundo Fidel Castro. Por eso apoyaría a un grupo serio, claramente anticomunista, que constituyera una junta cívico - militar" (Mario Vargas Llosa; La Fiesta del Chivo, 2000, pág 398-399).

De esta forma, Mario Vargas Llosa, niega al pueblo la posibilidad de la insurrección contra el tiranuelo, se cuida de no conceder al pueblo el derecho de luchar y deponer a un gobernante déspota, ambicioso y tirano. Más por el contrario pinta al pueblo haciendo un papel de perfecto alienado: desfilando por miles y miles ante el cadáver del dictador a quien lo consideraban como el Benefactor y Padre de la Patria Nueva.

El arte de Vargas Llosa es perfecto, tratando de servir al imperialismo.