Historia
Los inicios de la Organización Minera y José Carlos Mariátegui Imprimir Correo electrónico
Escrito por FNTMMSP   
Jueves 06 de Marzo de 2008 19:00
Las primeras movilizaciones mineras se remontan a la primera y segunda década del presente siglo. La protesta minera se centraba fundamentalmente en las atroces condiciones de trabajo que debían soportar en plantas y socavones, con jornadas continuas de hasta 14 horas. Asimismo era motivo de revueltas el abusivo sistema del “enganche”, mediante el cual, la empresa en combinación con los gamonales locales satisfacían sus necesidades de mano de obra barata.

Caracterizó a estas primeras movilizaciones su falta de organización y violencia; carente de toda dirección, los trabajadores ante la carestía, abusos y pésimas condiciones de vida respondían de manera directa confirmando turbas que recurrían al mitin, saqueo y destrucción de maquinarias como formas de lucha.

Hacia 1919, probablemente por la asimilación de la experiencia de heroicas jornadas por el abaratamiento de las subsistencias protagonizadas por trabajadores limeños, en los campamentos de Morococha y Casapalca en el mes de enero aparecieron los primeros pliegos o petitorios a través de los cuales canalizaban sus reivindicaciones. Debido a las maniobras de la empresa estos intentos fueron desbaratados.

A raíz de un accidente ocurrido el 5 de diciembre de 1928 en Morococha, que cobró la vida de 26 trabajadores, los mineros del Centro entraron en contacto con el equipo redactor del periódico “Labor” dirigido por José Carlos Mariátegui. Este encuentro habría de ser decisivo para el futuro del movimiento minero.

La fundación del partido socialista (posteriormente comunista) por el Amauta el 7 de octubre de 1928 y de la CGTP el 17 de mayo de 1929, fueron elementos decisivos para el impulso a la sindicalización minera. En el terreno ideológico sus influencias también fueron significativas, ya que marcaron el definitivo abandono de las influencias anarco-sindicalistas en el movimiento obrero y la adopción del sindicalismo de clase.

En 1929, la gran crisis del capitalismo mundial llevó a las empresas asentadas en el país a implementar una política salarial y laboral completamente anti-obrera, en salvaguarda de sus ganancias. Así, entre 1929 y 1930 la Cerro Corporation redujo su personal de 13000 a 5000 trabajadores; en el norte la IPC redujo salarios, aumentó la jornada de trabajo e incrementó de manera exorbitante los alquileres y precios de las subsistencias, acompañada de un intenso proceso de formación de sindicatos.