OPINIÒN
BENEDICTO XVI VISITA TIERRAS LATINOAMERICANAS Imprimir Correo electrónico
Escrito por Víctor Apolaya*   
Miércoles 09 de Mayo de 2007 19:00
La llegada del Papa Benedicto XVI a las tierras americanas de Simón Bolívar es parte de una estrategia política para mantener la unidad de la iglesia, pero bajo su autoridad conservadora. Para el Vaticano existen “enemigos” evidentes que hay que combatir.

Para mantener la “unidad” y frenar el giro a izquierda

La llegada del Papa Benedicto XVI a las tierras americanas de Simón Bolívar es parte de una estrategia política para mantener la unidad de la iglesia, pero bajo su autoridad conservadora. Para el Vaticano existen “enemigos” evidentes que hay que combatir.

Por un lado, se encuentra el avance de los movimientos sociales y revolucionarios como en Bolivia, Ecuador y Venezuela (a diferentes niveles políticos). Por eso Benedicto trata de evitar que la iglesia se comprometa socialmente con la problemática de nuestros pueblos, ya que esto puede provocar una escisión como sucedió en los años 70 (del siglo XX) con los teólogos de la liberación, que simpatizaron con el socialismo.

En este sentido, la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (cuya sede es Brasil) con la presencia del Papa juega un papel trascendente para los intereses del imperialismo, ya que nos encontramos en momentos de grandes convulsiones sociales, producto del fracaso del neoliberalismo. Y en algunos lugares como Venezuela, Ecuador o Bolivia, vemos a diario que las consignas de los trabajadores cobrizos y mestizos giran en torno al socialismo del siglo XXI.

Y por otro lado, la autoridad conservadora del Vaticano no puede admitir en su estrecha observación del mundo que ocurra lo que sucedió con Paulo VI (1963-1978) donde la iglesia se dividió entre progresistas y conservadores.
Es así como los conservadores están retomando la experiencia de la visita de Juan Paulo II a América, donde reprochó a los sacerdotes comprometidos con la causa social, entre los que se encontraba Ernesto Cardenal (quién apoyo la Revolución en Nicaragua). El mismo papa que jamás cuestionó el genocidio realizo por Pinochet. Las fotos de la época dan muestra de los banquetes festivos donde posa Juan Pablo II junto al fenecido dictador fascista.

No cabe duda que la autoridad eclesiástica de Benedicto XVI no será más que una de las carta del imperialismo y sus acólitos, porque los pontífices no son tan venerables en la tierra, como si sus herencias en el Banco del Vaticano, más conocido como “Instituto para las Obras Religiosas” y en los escándalos como los del Banco Ambrosiano, donde el Cardenal Marcinkus fue acusado no sólo de estafa sino de atentar contra la vida de R. Rosome.

La cara que nos muestra Benedicto XVI es parte de la misma moneda de donde cuelga la imagen de G. Bush, ambos intentan mantener el “statu quo” de la sociedad, declarar “guerras santas” a los enemigos de la “fe cristiana” e identificar a los “ejes del bien y del mal”. Es decir, impulsar cruzadas de terror como en Irak o Haití.

El compromiso de los fieles en todo el mundo que pregonan el cristianismo y la lucha contra la opresión humana (tal como lo hacían los primitivos cristianos denominados “comunistas”) es acercase a las ideas del socialismo revolucionario y compartir parte de toda una lucha por una sociedad (del porvenir) mas justa para los millones de trabajadores que viven bajo las formas de la esclavitud asalariada.

En otras palabras, convertir el infierno capitalista que vivimos ahora en el paraíso socialista que necesita la humanidad para seguir existiendo.

*Núcleo Perú Militante La Cantuta.