Perú Estudiantil
Eddy Quilca Cruz y la masacre del 29 de Mayo Imprimir Correo electrónico
Escrito por César Zelada   
Martes 27 de Mayo de 2008 19:00
Este 29 de Mayo se celebrarán 5 años de la muerte de Eddy Quilca Cruz, estudiante de la carrera de Educación de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno (UNAP), y mártir de la lucha popular contra el neoliberalismo toledista.

En efecto, la gran lucha magisterial por mejoras salariales de Mayo-Junio del 2003 generó un impacto en toda la sociedad capitalista. Los trabajadores, padres de familia y campesinos, se sentían conmovidos por la lucha de los maestros. Pero, también los estudiantes de la UNAP se sentían identificados con la pelea docente.

Ante el gran embate de masas que comenzaba ha aglutinar ha diversos gremios sociales y en una situación pre-insurreccional, la administración Toledo, optó por la mano dura y decretó el Estado de Emergencia.

Es así como el día 29 de Mayo, la honorable y revolucionaria ciudad de Puno, amaneció con las FF.AA. en las calles. Fue entonces cuando el movimiento estudiantil comenzó ha concentrarse en el campus universitario para luego salir a combatir por los derechos democráticos.

Los estudiantes salieron ha luchar organizadamente con la convicción del amor a su pueblo y la libertad. Fue entonces que al salir de la universidad se encontraron con la represión militar. Fueron horas de combate democrático de miles de estudiantes contra los militares, sus bombas lacrimógenas y sus tanquetas.

A pesar de la valentía de los estudiantes, los militares dispararon al cuerpo produciendo la muerte de Eddy Quilca Cruz, y varios heridos entre universitarios, periodistas y trabajadores pobres. Esta fue una de las masacres más bárbaras de la historia.

Luego, el pueblo trabajador, indignado por la muerte de uno de sus hijos (Eddy era el mayor de 3 hermanos y trabajaba para apoyar a su familia en los gastos familiares), salió a movilizarse por decenas de miles de manera contundente exigiendo justicia.

El toledismo respondió con el levantamiento del Estado de Emergencia y prometió justicia, trabajo para los familiares de Quilca, e indemnización para los afectados de la masacre neoliberal.

Sin embargo, Toledo terminó su mandato, y como declararon los integrantes de la Asociación de Víctimas del 29 de Mayo, todo fue un saludo a la bandera. Es más, el trabajo que le dieron al padre de Eddy solo fue temporal. Ahora, su familia trabajadora, talvez no tenga que comer y menos la posibilidad de enviar a sus hijos a estudiar.

En el caso de los otros afectados, fueron atendidos por el hospital de Puno debido a la presión del movimiento social. Otros fueron llevados ha tratarse en el Hospital Frank País de la Habana-Cuba por la generosidad revolucionaria del gobierno cubano.

No obstante, los culpables de la masacre siguen libres en las calles como si la sangre de los hijos del pueblo puneño no tendría ningún valor.

Esto expresa claramente el carácter de clase de la justicia peruana. Como dijo alguna vez Félix Patzzy, ex Ministro de Educación de Bolivia, la justicia capitalista es como el cuchillo porque no corta al que la maneja.