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Por el derecho de la mujer al aborto Imprimir Correo electrónico
Escrito por Corriente Perú Militante   
Jueves 17 de Diciembre de 2009 19:00
 

La aprobación del proyecto de Ley para legalizar el aborto en casos de violación y frente a la existencia de defectos congénitos en el feto, ha dividido a la sociedad capitalista peruana. Por un lado, está el oscurantismo del Opus Dei, a través de Cipriani (para quién los derechos humanos son "una cojudez", como literalmente lo manifestó), García y algunos de sus ministros, los mass media, etc. En el medio, un amplio sector de jóvenes y trabajadores que están confundidos al respecto. Y por otro, los que creemos que el aborto no solo debe legalizarse sino que debe constituirse en un derecho de la mujer.

En el mundo, cada año, 46 millones de mujeres recurren al aborto, inducido para terminar con un embarazo no deseado. Bajo la lucha clasista y feminista y con consignas como "Nuestros cuerpos, nuestra decisión", "Anticonceptivos para no abortar, Aborto para no morir", etc, en varios países tanto socialistas como capitalistas se aprobaron leyes que permiten el aborto.

El tratamiento legislativo que se le ha dado al aborto varía enormemente de un país a otro, observándose una tendencia hacia la adopción de leyes más liberales (desde 1985, 19 naciones han liberalizado sus leyes al respecto). Actualmente, el 62% de la población mundial vive en 55 países donde el aborto inducido (o provocado es resultante en maniobras practicadas deliberadamente con la intención de interrumpir el embarazo. Puede ser legal o ilegal), está permitido, ya sea sin restricciones en cuanto a su causa, o por razones socioeconómicas; mientras que el 25% vive en 54 países que lo prohíben completamente o lo permiten sólo para salvar la vida de la mujer.

Según Flora Tristán, en el Perú, se realiza 352 mil abortos inducidos (en 1994 eran 271 mil y en Argentina, actualmente, se realizan 350 mil abortos aproximadamente). Además, existe 1 aborto por cada niño nacido y solo el 14% de las mujeres que realizan abortos se hospitalizan. "...el aborto ocupa el 4 lugar como causa de muerte materna (7%), según el ministerio de Salud; sin embargo, numerosos estudios sostienen que dentro de las muertes por hemorragias (60%) e infecciones (13%) se encuentran subregistradas muchas muertes por aborto. En consecuencia, si existiera un  buen registro de las muertes maternas, el aborto ocuparía el primer lugar...", redacta Flora Tristán (http://www.flora.org.pe).

En nuestro país, solo se permite el aborto cuando está en peligro la vida de la mujer. Es decir, que el aborto está penalizado desde hace muchos años. ¿Cuál ha sido el resultado de esta criminalización del aborto? Pues, como decimos anteriormente, el aborto creció de 271 mil en 1994 a 352 mil en el 2001. Por estas razones, el Comité contra la discriminación de la Mujer, de la ONU, demandó al gobierno peruano a revisar la legislación sobre el aborto.

Lo que hay que señalar es que solo el 9% de las muertes por aborto implican a mujeres de élite. El resto afecta a mujeres trabajadoras y pobres que no tienen los recursos económicos para poder enfrentar esta clase de prácticas no deseadas (cada año mueren 1800 mujeres por embarazo y parto).

Entonces, no se trata de una "razón natural" como dice el fujimorista reciclado de Rafael Rey, sino de las condiciones materiales de las mujeres trabajadoras. Como dice la Comunidad Científica de España, "denunciamos el reiterado uso del término ‘científico' al referirse a opiniones sobre las que ni la Genética, ni la Biología Celular ni la Embriología tienen argumentos decisorios. El momento en que puede considerarse humano un ser no puede establecerse mediante criterios científicos; el conocimiento científico puede clarificar características funcionales determinadas, pero no puede afirmar o negar si esas características confieren al embrión la condición de ser humano, tal y como se aplica a los individuos desarrollados de la especie humana. Esto entra en el ámbito de las creencias personales, ideológicas o religiosas...consideramos importante evitar que se confunda a la sociedad, contaminando problemas de carácter social, y por lo tanto de convivencia, con argumentos a los que la Ciencia no otorga legitimidad".

Y en efecto, el ser humano no es sólo un hecho biológico, sino un producto social. Las distintas campañas de la Iglesia Católica y afines tienen como objetivo presionar y confundir a las mujeres con falsas alternativas que en realidad les acercan más a la marginalidad, y que están encaminadas a poner bajo el equívoco espectro de la caridad a las mujeres que, bajo su influencia, deciden continuar con el embarazo pese a toda lógica; ayudas materiales que se concretan en la mayoría de los casos en darles ropa de bebé, cochecitos, juguetes, o a facilitar adopciones a cambio de que renuncien a la libertad de decidir por sí mismas.


Así las cosas, por un lado queda claro la falta de autoridad científica y moral de los que abogan por la criminalización del aborto. Y por otro, que son los problemas económicos desprendidos de los bajos salarios, el desempleo y la explotación que soporta la clase trabajadora los causantes de recurrir al aborto ante un embarazado no deseado. No sólo eso, sino que también, la ausencia de una educación sexual que enseñe a los jóvenes a disfrutar de su cuerpo sin caer en los prejuicios más atrasados de la sociedad, con pleno conocimiento y acceso a los métodos anticonceptivos, es igualmente un factor que no ayuda nada en la solución del problema.

Los marxistas defendemos los derechos de los pobres y oprimidos en cualquier parte. Nos pronunciamos a favor de la abolición de la pobreza y explotación que hacen inevitables tales horrores. También nos pronunciamos a favor del derecho de la mujer de disponer de su cuerpo como mejor le parezca. El uso científico de la contracepción, y una educación sexual apropiada para los jóvenes, libre del blablablá religioso, hipocresía y prejuicio, es una condición previa de una actitud civilizada a las relaciones entre hombres y mujeres y para la libertad e igualdad del género femenino. Los que se oponen a esto y colocan obstáculos en el camino de los métodos anticonceptivos están actuando en contra de los intereses de la mujer y sobretodo de los estratos más perjudicadas de la sociedad. Tales actitudes reaccionarias están contribuyendo a la perpetuación de la pobreza, de la esclavitud de las mujeres y del aumento del SIDA, con todos los horrores que esto significa. En el contexto de un país del llamado "Tercer Mundo" es una actitud que, cuando menos, se puede denominar criminal

Por tanto, no basta con la simple despenalización del aborto, pues no será más que letra muerta. El aborto debe ser un derecho garantizado y debe acompañarse de una real y efectiva aplicación de una ley de salud reproductiva que garantice información, educación sexual y acceso gratuito a los distintos métodos anticonceptivos a todas las mujeres sin distinciones. Llevando acabo un eficiente programa de salud reproductiva el porcentaje de embarazos no deseados caería, así como las nuevas infecciones de las ETS. Y con ello la cantidad de abortos mismos descendería (como sucede con los países donde el aborto el legal).


Pero en el caso en que fuera necesario practicarlo se debería contar con la infraestructura necesaria en los hospitales públicos y con la ayuda psiquiátrica apropiada tanto antes como después de practicada la El aborto es un derecho, doloroso y penoso, eso sí, pero es el derecho de toda mujer.