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Escrito por PERU MILITANTE   
Jueves 14 de Octubre de 2004 19:00
En el poder judicial podrán aducir lo que quieran, pretextarán una y mil cosas, recurrirán a doctrinas y jurisprudencias, mencionaran a Lombroso, Guido Fasó, Kelsen, que sé yo, para explicar que la demora para sentenciar a la banda fujimontesinistay a Montesinos Torres se debe, entre otras cosas, que no cuentan con personal suficiente... bueno pues... que patatín, patatán.

ESTE HIJO DE PUTA SE BURLA DEL PUEBLO

En el poder judicial podrán aducir lo que quieran, pretextarán una y mil cosas, recurrirán a doctrinas y jurisprudencias, mencionaran a Lombroso, Guido Fasó, Kelsen, que sé yo, para explicar que la demora para sentenciar a la banda fujimontesinista y a Montesinos Torres se debe, entre otras cosas, que no cuentan con personal suficiente... bueno pues... que patatín, patatán.
Pero la verdad de la milanesa es que el poder judicial ha sido siempre el poder más emputecido y podrido en toda la historia de nuestra era republicana, que siempre dependió y respondió a las ordenes del poder político y económico de todos los gobiernos.
Referirnos a Vladimiro Montesinos Torres, sentado en el banquillo de los acusados, es traer a colación al personaje que frente al féretro de su padre tuvo la indolencia expresarse de él, ante un amigo: ¿crees que la muerte de este hijo de puta pueda truncar mi carrera?, para concebir la idea de quién se trata y a quién se está juzgando. Hablar de este personaje es remontarnos a los años setenta para hablar del capitán Montesinos, secretario personal del General (EP) Edgardo Mercado Jarrín, Ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno del General Juan Velasco Alvarado.
Reclutado por la CIA, sustrajo valiosa documentación de la gaveta del General (EP) Mercado Jarrín que tenían el sello de SECRETO, entre los que se encontraban la relación completa de los armamentos comprados a la ex Unión Soviética y entregados al agente CIA de apellido Hamilton. Documentos que fueron después a parar a manos de los gobiernos de Chile y Ecuador.
Este delito en el Código de justicia Militar está tipificado como traición a la patria y se paga con el fusilamiento.
Por esta razón, a comienzos de los años ochenta fue detenido cuando bajaba del avión que lo trajo de Ecuador a donde viajó clandestinamente. Juzgado por la Corte Suprema de Justicia Militar y condenado a dieciocho meses de prisión por desobediencia, logró salvarse del fusilamiento. Todo hace suponer que el papel jugado por la CIA para sacarlo de las castañas del fuego es indiscutible.
El General (EP) Francisco Morales Bermúdez ya había tomado por asalto las riendas del país. Por aquel entonces, el Sub Oficial de la FAP Julio Vargas Garayar era sindicado por el servicio de inteligencia de la FAP de realizar espionaje a favor de Chile. Fusilado, después de un proceso sumario, no se supo qué oficiales participaron con él. Otro misterio por resolver.
Más todavía: el servicio de inteligencia de la FAP descubre que en el auto de Contreras Sepúlveda, agregado militar de Chile en el Perú, el agente de la Dirección de Inteligencia Nacional DINA de apellido Jarpa, recababa información y fotos de las bases militares peruanas. Jarpa había ingresado a nuestro país junto con 40 agentes especialistas en demolición, y gracias a la benevolencia del “patriota” general, Jarpa y sus compinches recibieron la gracia de no ser juzgados por el CSJM, devueltos a Chile con pasajes de primera línea. Genuflexos para con los enemigos, sumisos ante un agente de la CIA, “estrictos” para castigar al compatriota, ¡Qué bonita manera de “tener el orgullo de ser peruano y ser feliz, de haber nacido en esta hermosa tierra del sol!”, ¡Carajo, adentro con la segunda maestro Víctor!
Treinta años después, el agente de la CIA, inspirador del Comando Colina que le robó al Estado peruano ciento de millones de dólares, autor intelectual de las ejecuciones extrajudiciales, narcotraficante y contrabandista internacional de armas, vuelve a ser tratado con guantes de seda por el mismo poder judicial de antaño que lo acoge nuevamente para juzgarlo por delitos menores a traición a la patria, crimen de lesa humanidad, traficante internacional de droga y armamentos, adecuándose además a la estrategia diseñada por Montesinos para evitar, como en aquel entonces, lo condenen a cadena perpetua o al fusilamiento.
¿Cuál es la Sociedad Secreta que protege a Montesinos?, ¿Acaso la CIA, el Opus Dei, el Cártel Peruano de la droga?, ¿O todos ellos? .Misterio por desentrañar, pero de que una organización internacional lo protege, lo protege. Y que aquí, en casa hay quienes lo apoyan, claro que sí.
Magistrados, diestros en transacciones fraudulentas, arrinconados al poder económico, no pierden el tiempo para condenar a dirigentes sindicales, juzgar a luchadores sociales como terroristas, llenar las cárceles de luchadores políticos y favorecer a los delincuentes de cuello y corbata.
¿Que cara pondrán estos “señores de la ley” ¿Cuando el pueblo le arrebate la batuta a este Estado? Ese día, se bajaran el birrete hasta el tobillo, se envolverán en sus togas para no ser identificados por el pueblo, y poniendo los pies en polvorosa buscaran alguna embajada que los cobije.
Pasado el susto, aparecerán después en las tribunas internacionales, pidiéndole al gobierno de Norteamérica intervenga para restablecer el Estado de derecho y contra el peligro comunista. Montesinos en libertad, estará al frente del operativo. El pueblo una y otras veces burlado, con las fuerzas de los mares, luchará hasta vencer. Así será pues.