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El Estado arrodillado Imprimir Correo electrónico
Escrito por Cèsar Zelada   
Viernes 20 de Junio de 2008 19:00
“Sres. pido disculpas al pueblo de Moquegua, perdón, perdón, yo e hablado con mi general para que retire a la gente,…Sres. somos policías, tenemos ordenes…Sres. yo ordené que no se tire bombas lacrimógenas y se desobedeció la orden…Sres. en el momento del ataque yo e estado en la región…”, fueron las palabras tétricas de Alberto Jordan, jefe de la Unidad Policial del Sur, después de ser liberado por el pueblo de Moquegua.

Y justo en el momento en que el honorable pueblo moqueguano arengaba, ¡que se arrodille, que se arrodille! , la prensa derechista hizo a un lado su cámara para evitar el bochorno del Estado capitalista peruano. Pero no pudieron ocultarlo. Más de 60 policías tuvieron que arrodillarse. Al final, bajo el temor a la radicalidad de las masas, es muy probable que Jordan también haya tenido que arrodillarse.

Pero, así lo haya hecho o no, el arrodillamiento de los 60 gendarmes, fue suficiente. Ver a estos custodios del orden burgués, sometidos por la moral y fuerza de nuestro pueblo mariateguista, fue un hecho histórico y trascendental. Fue como ver el espíritu de justicia socialista del Amauta vivo en decenas de miles de corazones moqueguanos.

E incluso, si los poderes del Estado, como explicaron Marx y Lenin, se redujesen al control de los cuerpos de hombres armados, entonces la decadencia del régimen peruano ha quedado claramente al descubierto.

El por esta razón que el arrodillamiento del Estado burgués debe ser de un gran júbilo para todos los revolucionarios. Es que es el mismo Estado que, en toda su historia de existencia, asesinó a nuestros hermanos de clase. Es el mismito que dejó a nuestros padres, hermanos y amigos, sin trabajo. Que privilegia una fraudulenta deuda externa a la deuda social. Es el Estado racista y que no respeta los derechos laborales y comunitarios de los trabajadores.

Es por este mismo motivo que el levantamiento social moqueguano es inspirador. Es como si el pueblo hubiera respondido históricamente contra el asesinato de sus hermanos trabajadores de Casapalca o los campesinos del Paro Agrario del 19 de Febrero.

Y esta fue una respuesta organizada, pacífica y sabia. Aun cuando tenían todas las condiciones y excusas para golpear y linchar a los policías (por la cruel represión), el pueblo trabajador (mestizo, aymará y quechua), no lo hizo.

Estoy contento. A partir del levantamiento social en Moquegua, hay un antes y un después.

El 16 de Junio será recordado como el día que el Estado capitalista peruano fue arrodillado.