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¡Moquegua dignidad! Imprimir Correo electrónico
Escrito por Cèsar Zelada   
Viernes 20 de Junio de 2008 19:00
La tierra moqueguana ha puesto en alto el nombre de José Carlos Mariategui (justo en su mes). Es un movimiento inspirador para todos los trabajadores peruanos, andinos y latinoamericanos. Aquellos que hablan de violencia y anarquismo, no tienen autoridad porque son parte del viejo Estado decrépito capitalista (la razón del caos). Las masas moqueguanas han demostrado un nivel impresionante de militancia, sabiduría, capacidad organizativa y disciplina. Esta es la lucha democrática de un pueblo por su dignidad.

De la noche a la mañana, decenas de miles de obreros, campesinos, comerciantes, estudiantes (aymaras, quechuas y mestizos), incluso sectores de clase media, se pusieron de pie y lucharon por su derecho a una mejor distribución del canon minero. Las masas están entrando en acción a una escala sin precedentes. Cualquier error de cálculo del gobierno pudo desencadenar en una reacción de masas más radical (como la toma de las comisarías) en cadena en todo el sur. El Arequipazo todavía está presente y caliente en la tradición revolucionaria de todo el pueblo.

¡Qué movimiento tan inspirador! ¡Qué maravilloso ejemplo para los trabajadores de todo el Perú! Esta es la respuesta final a todos aquellos cobardes y conciliadores que decían que la clase obrera ya no era una fuerza revolucionaria. Ahí estuvieron presentes cientos de proletarios de construcción civil, municipales, y mineros que se plegaron a la lucha de todo el pueblo. Como un solo puño, la clase obrera de Moquegua golpeó y paralizó la producción de la gran minería. Y los mineros de la Southern son estables. Esta intervención le dio fuerza, confianza y valor al pueblo en su conjunto.

Pero también es una respuesta para aquellos compañeros reformistas que gritan a los cuatro vientos que “no hay condiciones para derrocar al gobierno aprista y una revolución social”. Si Sres., las masas, como Uds. lo vieron por la TV, se movilizaron organizadamente por decenas de miles, paralizaron toda la economía de la ciudad y derrotaron a las fuerzas policiales. ¿Qué más nivel político se le puede pedir a nuestro pueblo?
Entonces, el problema no es de nivel político sino de dirección realmente revolucionaria.

El pueblo moqueguano lo arriesgó todo porque creen que luchando por una mejor distribución del canon podrán vivir mejor. Es cierto, es una consigna democrática. Pero como decía Lenin, la acción avanza más rápido que la conciencia. En la práctica, los trabajadores tenían el poder en sus manos. Es así como se entiende que hayan sometido al Estado burgués. Y si los poderes del Estado, como explicaron Marx y Lenin, se redujesen al control de los cuerpos de hombres armados, entonces la decadencia del régimen peruano ha quedado claramente al descubierto, derrotado y desmoralizado.

La oligarquía y su agente García, han querido reprimir (por eso el helicóptero amedrentando desde el aire con volantes). No podían tolerar las declaraciones humillantes del jefe policial Jordán. Pero el pueblo respondió con firmeza. Y esto hizo vacilar y retroceder al régimen.

Es cierto que los acuerdos de ocho puntos no van a solucionar nada, pero el mismo hecho que el gobierno se siente a negociar y prometer más dinero, más inversión, etc. es una victoria de los trabajadores pobres.

Una victoria que envalentonará al resto de nuestra clase obrera, campesina y empobrecida; y prepara mejores condiciones para las futuras batallas como el Paro Nacional del 9 de Julio.

¡Esta fue la victoria de la dignidad de un pueblo!