Poesia y literatura
EN BLANCO Imprimir Correo electrónico
Escrito por Antonio Navarro   
Domingo 08 de Enero de 2006 19:00
Una lágrima
brilla en el universo
como el sol en mi pupila.
Su incandescencia amarilla me ciega
crepita en mi conciencia
su fuego eterno y salvaje.

Como llamas doradas
donde arden los recuerdos
y los gritos de libertad
que gritaron los rebeldes
en su eterno nacimiento.

En el parto encendido de su amor.
Allí se tiñen las conciencias de los hombres.


Se tiñen de blanco
de amapolas rojas y
geranios amarillos
de finales y derrotas
de mil atardeceres olvidados
de esa dulce miseria familiar que

nos persigue y nos atrapa.
En el abismo ingrato de su ser
en el brillo de su hartazgo demencial
en el lento evaporar de sus lágrimas
que aún no termina de caer.

Allí se tiñen de ausencia y
melancolía los caminos del ayer
se tiñen de soledad.
Y tal vez es demasiado tarde
para volver a darle el paso al paso
para volver a recorrer el camino ya sufrido
y tratar de escapar del cazador
del laberinto del tiempo
volver a ver sus abismos y misterios
y limpiar la vida con su sol
alcanzar la claridad del ser en su agonía
del existir en un tiempo mejor.

Volver a nacer con vida.
Y no nacer muerto
como nacen los niños pobres todos los días
volver a nacer
como vuelve a nacer alegre
el alma de los pueblos
sobre las tumbas clandestinas
que sembraron los comisarios del diablo
sobre los montículos de tierra
que apanaron las botas negras del sistema.
Volver a nacer en forma de cantutas.
Que alegren el mundo
con su sonrisa roja y serena.
Y aparecer al fin señales amarillas
en la carretera oscura del pasado.

A

H

O

R

A

El día grita en mis oídos su dolor más mortal y suicida: ¡……………….! Dilo tú.