Teoría
Tasa de ganancia y crisis capitalista Imprimir Correo electrónico
Escrito por Mick Brooks   
Jueves 26 de Marzo de 2009 19:00

Este artículo de Mick Brooks, escrito en el 2003, examina las teorías de Robert Brenner, analiza las causas de las crisis capitalistas y trata temas como la tendencia a la caída de la tasa de ganancia y la sobreproducción. Este artículo debe ser considerado como una contribución al debate que existe entre los marxistas sobre las causas de las crisis capitalistas

El historiador marxista Robert Brenner publicó un trabajo sobre la economía mundial desde la Segunda Guerra Mundial y durante la última década se ha convertido en uno de los análisis económicos más influyentes en la izquierda. Su trabajo titulado: La economía de la turbulencia global, apareció en un número especial (nº 229/1998) de New Left Review. Después fue actualizado en el libro: El boom y la burbuja publicado en el año 2002. De ahora en adelante, en este artículo citaremos estas dos fuentes como B1 y B2 respectivamente.

Se le da tanta importancia al trabajo de Brenner que incluso Perry Anderson, en su introducción de 1998, alaba absurdamente este trabajo y dice que "la obra de Marx realmente ha encontrado su sucesor". Para cualquier observador objetivo los artículos parecen muy bien elaborados, basados en una buena investigación y con autoridad. Sus conclusiones son desafiantes pero debemos examinarlos con seriedad.

Contra la teoría del "estrangulamiento de las ganancias por la presión salarial"

Brenner comienza bien. "Entre 1970 y 1990, la tasa de ganancia manufacturera de las economías del G-7 tomadas en su conjunto" (hace referencia a las principales potencias capitalistas), "fue, por término medio, un 40 por ciento más baja que entre 1950 y 1970". (B1 p. 7). Y este dato es considerado algo central. "... el radical declive de la tasa de ganancia ha sido la causa básica del declive paralelo e importante de la tasa de crecimiento de la inversión ¾junto con la propia producción¾, y debo decir que es la fuente principal del declive de la tasa de crecimiento de la productividad, así como un determinante importante del aumento del desempleo". (B1, p. 7).

Seguramente esto es cierto. Si el capitalismo es un sistema basado en la producción para la ganancia, entonces, los movimientos de la tasa de ganancia son el latido cardiaco del sistema. Y los datos apoyan esa interpretación.

Brenner continúa hasta que llega a lo que llama: "explicaciones de la oferta secundaria". Su terminología es un poco confusa. Brenner en realidad hace referencia a una tendencia que apareció en los años sesenta en el marxismo académico y que desde entonces ha tenido cierta influencia. Estos últimos teóricos la describen como "estrangulamiento de las ganancias". Éstos dicen que el declive de la tasa de ganancia durante los años cincuenta y sesenta es lo que condujo a la crisis mundial de los años setenta. En realidad, lo que hacen es anunciar el final de un período (1948-1973) que ahora vemos que fue una edad dorada del capitalismo mundial. Estos teóricos no creían que esta caída de la tasa real de ganancia estuviera provocada por la tendencia a la caída de la tasa de ganancia desarrollada por Marx y que discutiremos más tarde. Sostenían que la tasa de ganancia, y la parte de las ganancias en la economía que es más fácil elaborar a partir de los ingresos nacionales, era producto del aumento de la masa salarial. No queremos decir que los defensores del estrangulamiento de las ganancias digan que el aumento de los salarios reales sea la causa de la crisis del capitalismo. Libros como el de Andrew Clyn: British capitalism, workers and the profits squeeze (Capitalismo británico, trabajadores y el estrangulamiento de las ganancias por la presión salarial), en 1972 planteaban la idea de que el problema básico era la "sobreacumulación de capital". Pero en un contexto de relativo pleno empleo en los países capitalistas desarrollados, creían que el incremento de la militancia obrera relacionada con las reivindicaciones salariales podría convertirse en un desencadenante que llevara al sistema hasta el borde del precipicio. ¡En esta cuestión están de acuerdo con los representantes de la clase capitalista!

La idea de la sobreacumulación la toman prestada de un puñado de notas dispersas de Marx. 

"Por ello, la sobreproducción de capital, y no de mercancías individuales pese a que la sobreproducción de capital siempre implica la sobreproducción de mercancías no significa otra cosa que la sobreacumulación de capital. Para entender qué significa esta sobreacumulación (su examen detallado se realiza más adelante) no hay más que suponerla absoluta... Tendríamos una sobreproducción absoluta de capital en cuanto el capital adicional para los fines de la producción capitalista fuese igual a cero. Pero la finalidad de la producción capitalista es la valorización del capital, es decir la apropiación de plustrabajo, la producción de plusvalía, de ganancia... en determino momento, si el capital acrecido sólo produjera la misma masa o incluso una masa menor de plusvalía que antes de su crecimiento, entonces tendría lugar una sobreproducción absoluta de capital...  En ambos casos también se verificaría una intensa y repentina baja en la tasa general de ganancia, pero esta vez a causa de una modificación en la composición del capital que no se debería al desarrollo de la fuerza productiva, sino a un aumento en el valor dinerario del capital variable (a causa del aumento salarial) ". (Carlos Marx. El Capital. Vol. 3, p. 251, todas son referencias incluidas en la edición de El Capital publicada por Progreso. El original en inglés). Esta conjetura de Marx sobre una crisis desencadenada por las subidas salariales entra dentro de la naturaleza del "experimento del pensamiento". En nuestra opinión, ciento cuarenta años después, todavía es una posibilidad teórica y no algo que haya ocurrido en el mundo real.

Después de treinta años de sus primeros escritos no estamos interesados en acusar a los marxistas que defienden el estrangulamiento de ganancias de "culpar a los trabajadores de la crisis". Sólo queremos demostrar que esta teoría no explica lo que ha ocurrido desde entonces. Brenner está de acuerdo. Su crítica de la teoría del estrangulamiento de las ganancias es excelente.

En primer lugar desarrolla la idea del economista keynesiano de izquierdas Kalecki, y que plantea que los capitalistas hacen más dinero durante un boom. Lo consiguen gracias a que sus fábricas trabajan a toda máquina. Al utilizar plenamente la capacidad productiva reducen los costos e incrementan las ganancias. Ocurre esto incluso cuando los salarios reales suben. En una época de boom económico se produce más y tanto los capitalistas como los trabajadores pueden vivir mejor. En estas condiciones es poco probable que se desarrolle la lucha de clases militante.

En segundo lugar, según Brenner, cuando los capitalistas aumentan los salarios sustituyen capital por trabajo para poder cubrir sus facturas salariales. La mejora del nivel de vida de los trabajadores es un estímulo para la innovación tecnológica en el centro de trabajo ya que inclina el poder de negociación a favor de los empresarios.

Por último, cuando se enfrenta a una amenaza el capital puede emigrar. Mientras que el capital abandona puede utilizar la mano de obra inmigrante para reducir el poder de negociación de la clase obrera en su conjunto.

Más tarde Brenner destaca los puntos principales.

"La universalidad de la larga fase descendente. El hecho de que ninguna de las economías capitalistas avanzadas fuera capaz de escapar de la larga fase descendente es una realidad digna de ser evocada. Ni siquiera las economías más débiles con los más fuertes movimientos obreros, como Gran Bretaña, ni las economías más fuertes con los más débiles movimientos obreros, como Japón, permanecieron inmunes".

"La simultaneidad del comienzo y las varias fases. Las economías capitalistas avanzadas sufrieron el comienzo de la larga fase descendente almismo tiempo, entre 1965 y 1973. Además, estas economías han experimentado las etapas sucesivas de la larga fase descendente más o menos al unísono, sufriendo recesiones simultáneas en 1970-71, 1974-75, 1979-82 y de 1990-91". (B1, p 22). Brenner se pregunta ¿cómo es posible que el curso de la lucha de clases países diferentes produzcan estas tendencias globales?

Por último, "la duración de la fase descendente. Finalmente, el hecho de que la fase descendente haya durado tanto tiempo parecería fatal para el enfoque de la oferta... es casi imposible creer que la afirmación del poder de la fuerza laboral haya sido al mismo tiempo tan eficaz y tan inflexible como para ser la causa que la fase descendente continúe por un casi un cuarto de siglo". (B1. p. 22)

Estos son argumentos enérgicos. Son argumentos que continúan el espíritu del propio Marx, quien explicaba que el movimiento de los salarios en el ciclo boom-recesión era "la variable dependiente y no la independiente". Marx se dio cuenta de que los trabajadores estaban en una posición fuerte para la negación cuando existía una situación de relativo pleno empleo y podían empujar los salarios al alza. En una recesión la situación era diferente, cuando cientos de personas estaban dispuestas a aceptar un empleo por un salario inferior si la otra alternativa era el desempleo. Pero las alzas y las bajas de los salarios reflejan las alzas y las bajas del capitalismo, no son la causa de ellas.

Ahora existe una crisis de ganancias y no está provocada por la "avaricia" de los trabajadores. Brenner continúa y rechazar nuestra alternativa, es decir, que la tasa de ganancia está cayendo por las razones planteadas por el propio Marx. "Como la teoría marxista fundamentalista, que considera que la tendencia de la economía de aumentar la productividad mediante un apoyo cada vez mayor en la fuerza laboral directa o indirecta lleva inexorablemente a una caída de la rentabilidad. Paradójicamente, esta teoría también es de carácter maltusiano porque postula una disminución en la rentabilidad como resultado de una disminución de la productividad". (B1. p. 11).

Esto no es verdad. Cuando Marx desarrolla la tendencia a la caída de la tasa de ganancia en el tercer volumen de El Capital, explica: "Es igualmente otra expresión del desarrollo progresista de la productividad social del trabajo, que se manifiesta precisamente en que el mismo número de asalariados, en el mismo tiempo, es decir, con menos trabajo, convierten una cantidad cada vez mayor de materias primas y auxiliares en productos, gracias a la aplicación creciente de la maquinaria y de capital fijo en general". Para Marx, la tasa de ganancia tiende a caer no porque disminuya el crecimiento de la productividad, sino porque no lo hace. Esta es simplemente una incomprensión de la postura de Marx. Pero antes debemos ver más en detalle la crítica de Brenner e intentaremos explicar la teoría de Marx.

La dinámica del capitalismo

Los marxistas creen que el capitalismo es un sistema basado en la ganancia. La ganancia no es otra cosa que el salario no pagado a la clase obrera. Marx busca el valor añadido por el trabajador al proceso de producción. Divide en dos partes este valor añadido en cualquier parte del trabajo o en cualquier período de tiempo. El trabajo pagado es el trabajo realizado y que es reembolsado al trabajador en forma de salarios. A los trabajadores no se les paga por el trabajo que realizan, sino por su fuerza de trabajo (es decir, su capacidad para trabajar). En otras palabras, se les paga para su mantenimiento cualquiera que sea la norma establecida para los trabajadores en el tiempo y el espacio en el que viven. En el sentido estrictamente científico los trabajadores son explotados y producen más valor del que reciben en forma de salario. El trabajo no pagado va directamente al empresario capitalista o a otros sectores de la clase capitalista. La renta, el interés y la ganancia son la fórmula clásica en la que se divide la plusvalía producida por el trabajador, aunque existen también otros parásitos.

Para Marx las mercancías se venden a un precio medio proporcional con relación a su valor, en términos del tiempo de trabajo incorporado a su producción. Dividimos la jornada laboral en dos partes, el trabajo pagado y el no pagado. Pero el valor de una mercancía también consiste en el trabajo indirecto incorporado a su producción. En el caso de un caramelo, por ejemplo, el precio no es sólo el dinero que regresará a los trabajadores en forma de salarios y la plusvalía (como la llama Marx) compartida entre los diferentes sectores de la clase capitalista. También consiste en la depreciación de la maquinaria que utilizan los trabajadores para su trabajo y el edificio donde trabajan. Marx llama a todas estas costas capital constante (c), porque traspasan su propio valor a la mercancía producida sin añadir un valor nuevo. La parte que los capitalistas gastan en salarios se llama capital variable (v), porque sólo a través del trabajo de los trabajadores los empresarios pueden conseguir plusvalía, un valor añadido. Finalmente, está la plusvalía (s).  El valor de una mercancía se puede desglosar en capital constante, capital variable y plusvalía.

Marx creía que la tendencia fundamental del capitalismo era lo que calificó como la acumulación de capital. Esto significa que en lugar de sólo absorber la plusvalía producida por los trabajadores, los capitalistas se ven obligados a reinvertir una parte importante en la producción. ¿Por qué? Los capitalistas compiten entre sí. La mejor forma de vender más que tu rival es vendiendo más barato. La mejor forma de vender más barato es fabricando mercancías más baratas, es decir, en menos tiempo. Históricamente, la tarea progresista del capitalismo ha sido la de incrementar la productividad del trabajo a través de la aplicación de la ciencia y la maquinaria al proceso de producción. En términos marxistas, este proceso está estrechamente relacionado con la extracción de plusvalía relativa.

En opinión de Marx los capitalistas no innovan para reducir costos (aunque pueda ser éste el resultado de la innovación), contrariamente a lo que dice el teorema de Okishio (ver más abajo). Innovan para elevar la tasa y/o masa de plusvalía. El resultado no es el "deseado" por alguien sino que es el resultado de fuerzas que los actores individuales no son conscientes. El primer capitalista que introduce una nueva técnica que eleva la productividad del trabajo podrá vender las mercancías al antiguo precio que se corresponde con el valor antiguo ¾el tiempo de trabajo anterior socialmente necesario para hacer el producto¾. Alternativamente, el capitalista podría reducir el precio una fracción para conseguir producir una mayor masa de mercancías a consecuencia de segar economías de escala en un proceso de producción mejorado. En cualquier caso, la innovación capitalista vende por encima del valor individual, es decir, tomando como referencia la nueva cantidad de trabajo socialmente necesario para producir lo que requiere la nueva tecnología. Y en cualquier caso el capitalista consigue una superganancia.

¿De dónde procede esta superganancia? Si suponemos, como Marx hizo en este nivel de abstracción, que debe representar una redistribución de plusvalía de los demás capitalistas, entonces, la explicación alternativa parece haber caído del cielo.

Cuando la innovación se generaliza la superganancia desaparece y la mercancía se vende al precio que le corresponde, a un valor nuevo e inferior. La producción de plusvalía relativa, por lo tanto, es un proceso de abaratamiento progresivo de las mercancías. Ese es el resultado al que nadie desea llegar. Es importante tener esto en mente cuando tratamos el teorema de Okishio y llegamos al análisis de Brenner, que se basa en él.

Este proceso de acumulación se asocia con el aumento de la cantidad de maquinaria que hay detrás de cada trabajador. Esto significa que se va sustituyendo trabajo directo (v) por trabajo indirecto (c), en proporción a los valores del producto. Estamos simplificando, pero trataremos el método dialéctico de Marx un poco más tarde. La acumulación está asociada con lo que Marx llamaba un aumento de la composición orgánica de capital, es decir, un aumento de la proporción del capital constante respecto al capital variable.

El capital constante puede conseguir que el trabajador sea más productivo, pero traspasa su valor inalterable al producto final. Para el capitalista, esto sólo se produce a expensar de un costo cada vez mayor, y de horas extras.

La acumulación de capital significa que el empresario puede explotar más al trabajador, pero es probable que el costo sea mayor. Eso plantea la posibilidad de una tendencia a la baja de la tasa de ganancia.

La tendencia a la caída de la tasa de ganancia y las crisis capitalistas

"En cada uno de sus aspectos es la ley más importante de la economía política moderna, y la más esencial para comprender las relaciones más difíciles. Es la ley más importante desde el punto de vista histórico. Es una ley que, a pesar de su simplicidad, nunca antes se ha tratado e incluso menos expresado conscientemente". Así es como Marx anunció su descubrimiento de la tendencia a la caída de la tasa de ganancia en el Grundisse (p. 748). ¿Por qué es tan importante esta tendencia? ¿Qué representa para el sistema capitalista? ¿Qué relación tiene con las crisis capitalistas? Uno de los grandes servicios del análisis de Brenner es situar la caída de la tasa de ganancia en la escena central del avance del capitalismo mundial durante la posguerra. Brenner demuestra con todo lujo de detalles que la crisis de la economía mundial esencialmente es una crisis de ganancias.

¿Sobreproducción?

Con frecuencia se dice que la crisis del capitalismo básicamente es un problema de sobreproducción. Esto no significa que se produzca demasiado en términos absolutos; significa que se produce más de lo que se puede vender a la clase obrera. ¿Cómo es posible esto? Es posible sólo porque el capitalismo es un sistema de producción para la ganancia. El sistema sólo existe porque no paga a los trabajadores "todos los frutos de su trabajo".

Marx no negó esto. "Las condiciones de la explotación directa y las de su realización no son idénticas. No sólo difieren en cuanto al tiempo y al lugar, sino también en cuanto al concepto. Unas se hallan limitadas solamente por la capacidad productiva de la sociedad, otras por la proporcionalidad entre las distintas ramas de producción y por la capacidad de consumo de la sociedad. Pero ésta no se halla determinada ni por la capacidad productiva absoluta ni por la capacidad absoluta de consumo, sino por la capacidad de consumo a base de las condiciones antagónicas de distribución que reducen el consumo de la gran masa de la sociedad a un mínimo susceptible sólo de variación dentro de límites muy estrechos. Se halla limitada, además, por el impulso de acumulación, por la tendencia a acrecentar el capital y a producir plusvalía en una escala ampliada". (El Capital. Vol. 3, p. 249). Este pasaje forma parte de la discusión de Marx sobre la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. En otras palabras, la búsqueda de la ganancia y las mismas tendencias que provocan una tendencia a la caída de la tasa de ganancia son los responsables de los problemas a los que se enfrentan los capitalistas a la hora de materializar su valor excedente (vendiendo las mercancías). Las dificultades de la materialización de plusvalía ya producida es lo que se llama sobreproducción. Es que la sobreproducción, que Brenner correctamente ve como una realidad en la fase de crisis de la economía mundial de la posguerra, no tiene importancia? En absoluto. La sobreproducción es la forma de aparición de una crisis de ganancias, como dejó claro Marx.

También se dice que el capitalismo entra en crisis porque los trabajadores no pueden comprar todas las mercancías que producen. Por supuesto que no pueden. Los trabajadores pueden comprar lo que sus salarios le permiten. Pero gastan el resto de jornada laboral produciendo plusvalía. Los empresarios eligen qué hacen con su plusvalía. Pueden consumirla comprando bienes de "lujo". Haciendo esto proporcionan un mercado a los capitalistas que fabrican Rolls Royce, relojes Rolex o caviar. Estos capitalistas no esperan encontrar a trabajadores entre sus clientes. También dedican una parte considerable del ingreso nacional al "gasto colectivo lujoso", como las armas. Estos productos no entran dentro del patrón de vida de los trabajadores. 

Los empresarios pueden invertir parte de su plusvalía. Los capitalistas pueden producir maquinas niveladoras, tornos y ordenadores que no esperan vender a la clase obrera. El mercado para los bienes de capital se encuentra en la plusvalía capitalizada (invertida) por los otros capitalistas. Por supuesto, reinvirtiendo una gran parte de la plusvalía producida por la clase obrera el capitalismo la hace aún más productiva y amplia el abismo entre lo que producen los trabajadores y lo que pueden permitirse para su consumo. Esta es la contradicción del capitalismo.

Aquí se encuentra la idea de Marx sobre la cuestión del "subconsumo": "Decir que las crisis provienen de la falta de demanda efectiva o consumidores solventes, es incurrir en una tautología cabal (...) Que las mercancías sean invendibles significa únicamente que no se han encontrado compradores capaces de pagar por ellas (...) Pero si se quiere dar a esta tautología la apariencia de una justificación más profunda diciendo que la clase obrera recibe una parte demasiado exigua de su propio producto (...) bastará con observar que invariablemente las crisis son preparadas por un período de subida salarial generalizada, y la clase obrera obtiene realmente una porción mayor de la parte del producto anual destinada al consumo". (El Capital, Vol. 2, p. 414-5)

En cuanto al argumento de que el "capitalismo restringe el mercado", Lenin dedicó una gran parte de sus primeros escritos políticos a rebatir esta idea. Sus adversarios en el movimiento contra la autocracia eran los narodnikis, una especie de grupo socialista utópico. Ellos defendían que el capitalismo no sería capaz de desarrollarse en Rusia porque eso restringía el mercado. Lenin y los otros pioneros del marxismo defendían que el capitalismo en realidad crea el mercado. En una serie de obras que culminan con El desarrollo del capitalismo en Rusia, Lenin defiende que la llegada del capitalismo destruyó el estilo de vida autosuficiente de los campesinos, obligándolos a comprar y vender para poder vivir. Y que el capitalismo separó a los productores de los medios de producción, obligándolos a trabajar por un salario. Por lo tanto, los marxistas veían a la nueva clase obrera, creada gracias a este proceso, como la vanguardia en la lucha contra el zarismo.

Los narodinikis creían, correctamente, que el capitalismo empobrece a los pequeños productores. A partir de esta idea, erróneamente, llegaron a la conclusión de que eso reducía el mercado. En realidad, el capitalismo crea un mercado, aunque un mercado muy desigual.

¿Cómo concebimos el movimiento del capitalismo hacia la crisis? No es una buena idea buscar "el reducido consumo del grueso de la sociedad". Esa es una condición permanente del capitalismo, sin la cual el sistema no podría existir. En realidad, sabemos que los salarios tienden a aumentar al final de un boom, cuando existe casi pleno empleo. Y no tiene sentido buscar signos de sobreproducción. Todo eso demuestra que la crisis ya está en camino. Decir que las crisis capitalistas tienen su origen en la sobreproducción realmente no aclara nada.

Lo que provoca la aparición de la sobreproducción es el declive de la tasa de ganancia y eso puede ser analizado y pronosticado. "La tasa de ganancia es la fuerza motriz de la producción capitalista. Las cosas sólo se producen en la medida que se puede conseguir un ganancia". (El Capital, Vol. 3, p. 529).

Como hemos visto, Marx en sus escritos se ocupó de la sobreproducción y la sobreacumulación (sobreproducción de capital). Lo hizo en el contexto de la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Marx veía la sobreacumulación como una posibilidad ya que la tasa de ganancia es la razón de existir de la producción capitalista. En la cita anterior de Marx vimos que la sobreacumulación era una posibilidad sólo porque la adicción de más capital en realidad no aumentaría las ganancias, sino que las reduciría.

¿Competencia entre capitalistas?

De la misma forma es importante la competencia entre capitalistas. Pero es importante como ejecutor de las leyes de movimiento del sistema. "La competencia puede deprimir permanentemente la tasa de ganancia en todas las ramas de la industria, es decir, la tasa media de ganancia, si y sólo en la medida, es concebible una caída permanente y general de la tasa de ganancia, adquiriendo la categoría de ley, previamente a la competencia e independientemente de ella. La competencia ejecuta las leyes internas del capital; las convierte en leyes forzosas hacia el capital individual, pero no las inventa. Intentar explicarlas simplemente como resultado de la competencia supone aceptar que no se las entiende". (Grundisse, p. 752.  En la edición inglesa).

Tendencias contrarrestantes

Marx se ocupa de las fuerzas contrarrestan la tendencia a la caída de la tasa de ganancia en tres capítulos del tercer volumen de El Capital. El primer capítulo es: La ley como tal. El segundo se titula: Causas contrarrestantes. El último capítulo es: Desarrollo de las contradicciones internas de la ley. Podemos ver de inmediato que la "ley" no significa que la tasa de ganancia caiga continuamente. No es una predicción. La tendencia a la caída de la tasa de ganancia es una fuerza que funciona dentro del sistema capitalista. Esta fuerza en realidad desata fuerzas contradictorias que pueden arrastrar consigo a la tasa de ganancia.

Analicemos más detalladamente las tres principales fuerzas contrarrestantes que menciona Marx. En primer lugar, el aumento de grado de explotación del trabajo. Si los capitalistas consiguen que su fuerza de trabajo produzca el doble de mercancías en un tiempo dado, entonces, cada una de las mercancías contendrá menos trabajo y tenderá a costar menos. Si estas mercancías son parte de la cesta de productos que los trabajadores toman como parte de su nivel de vida ("mercancía salario"), entonces los trabajadores necesitarán gastar menos tiempo en producir los elementos de su propio salario y se "liberará" más tiempo para producir plusvalía. Este es el proceso de producción de la plusvalía relativa que mencionamos con anterioridad. Obviamente, si el precio de una chocolatina cae no nos sentiremos materialmente más acomodados, pero este aumento de la productividad se asume que se extenderá por doquier. Marx supone que en esta etapa los salarios reales de los trabajadores (en términos de poder adquisitivo) permanecerán inalterables. El resultado final del aumento de la productividad del trabajo es de este modo incrementar la tasa de plusvalía (la tasa de explotación). Esto se consigue reduciendo el número de horas que el trabajador gasta en reproducir los elementos de su fuerza de trabajo y de este modo incrementar el tiempo que dedican a producir plusvalía para el patrón.

En segundo lugar, para su análisis Marx supone que por término medio las mercancías se venden a su valor. Aunque era consciente de que éste no siempre era el caso. En realidad, con mucho, Marx en su época fue el mejor y más sistemático cronista de los abusos del sistema capitalista. Sabía que el valor de la fuerza de trabajo se establecía con la lucha de clases y tenía "un elemento moral e histórico". Por lo tanto, en la práctica, la depresión de los salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo es la práctica es importante para el incremento de la tasa de ganancia, en esta ocasión no haciendo que los trabajadores produzcan más sino pagándoles menos.

En tercer lugar, está el abaratamiento de los elementos del capital constante. Al igual que los elementos del capital variable, los elementos del capital constante se pueden abaratar a través del aumento de la productividad del trabajo. Aunque pueda existir una masa de maquinaria mucho más grande detrás de cada trabajador, cada unidad de capital puede costar menos. Aunque el trabajador trabaje cada vez más y produzca más materias primas en un período de tiempo determinado, cada pieza cuesta menos porque se tarda menos tiempo producirla. "Con lo dicho (el abaratamiento de los elementos de capital constante) se vincula la desvalorización del capital existente (es decir, de sus elementos materiales) dada con el desarrollo de la industria. También ella es una de las causas que operan constantemente, que contienen la caída de la tasa de ganancia, pese a que, en determinadas circunstancias, hacen mermar la masa de ganancia al hacer mermar la masa del capital que arroja ganancias. Vuelve a demostrarse aquí que las mismas causas que generan la tendencia a la caída de la tasa de ganancia, moderan asimismo los efectos de esa tendencia". (El Capital, Vol. 3. p. 236)

Cómo funciona la tendencia en la práctica

El análisis de Marx en realidad es más sutil que el crédito que le concede Brenner: "Existe la posibilidad de que la masa de ganancia crezca y que al mismo tiempo  pueda caer la tasa de ganancia"... "Hemos demostrado cómo las mismas causas que producen una caída tendencial de la tasa general de ganancia, condicionan una acumulación acelerada del capital, y por ende un aumento en la magnitud absoluta o en la masa global del plustrabajo (plusvalía, ganancia) del que se apropia"·. (El Capital, Vol. 3, p. 224-5). En el tercer volumen de El Capital Marx incluso hace referencia a la ley de la siguiente forma: "Una ley que al mismo tiempo puede producir, por las mismas causa, una caída de la ganancia y un aumento simultáneo de la masa absoluta de ganancias". (p. 220).

Segundo: "una cantidad dada de trabajo adicional se presenta en una mayor cantidad de mercancías; el precio de la mercancía individual desciende. Considerado abstractamente, al disminuir el precio de la mercancía individual como consecuencia de un aumento de la fuerza productiva, y por ende con un aumento simultáneo del número de esas mercancías más baratas, la tasa de ganancia puede seguir siendo la misma, por ejemplo si el aumento de la fuerza productiva influyese en forma uniforme y simultánea sobre todas las partes constitutivas de las mercancías, de modo que el precio global de la mercancía disminuyese en la misma proporción en que aumentó la productividad del trabajo, y por otro lado que la relación mutua entre los diversos componentes del precio de la mercancía permaneciese constante". (El Capital, Vol. 3, p. 230).

La tasa de ganancia puede caer, y normalmente cae, mientras que la masa de ganancia disponible para la clase capitalista sube. Además, la masa de ganancia se expresa en una cantidad cada vez mayor de valores de uso ("riqueza"), cada uno de los cuales implica cada vez menos tiempo de trabajo de producción, cada vez tiene menos valor congelado en sí mismo.

El teorema Okishio

¿Según Brenner qué pasa con el análisis de Marx? Todo su enfrentamiento con la teoría marxista se encuentra en una larga nota en las páginas 11 y 12 de B1.

"Marx parecía considerar evidente (ver El Capital, vol. III, Nueva York 1967, pp. 264-265) ­ que los capitalistas, en respuesta a la competencia, adoptan cambios técnicos que aumentan su propia tasa de rentabilidad mediante la reducción del costo total (trabajo más capital, o trabajo directo e indirecto) por producto, parece intuitivamente obvio que el resultado final de su innovación ­ cuando es adoptada en forma general por su rama ­ sólo puede ser reducir el valor de intercambio de los bienes producidos en la rama y, por lo tanto, disminuir directa o indirectamente el valor de intercambio de los salarios y de esa forma aumentar el promedio de la tasa de rentabilidad, dada nuevamente la suposición (marxista) que el salario real permanece constante. Ciertamente no puede ser para reducir la tasa de rentabilidad. Pruebas formales de este resultado pueden encontrarse en N. Okishio...".

Brenner cita los efectos compensatorios mencionados por Marx y citados por nosotros anteriormente, que elevan la productividad del trabajo abaratando las mercancías. Esto a su vez reducirá los costos de alguien mas, en el flujo circular del ingreso nacional las salidas de un capitalista son las entradas de otro. Mientras que Marx creía que existía una tendencia a la caída de la tasa de ganancia, Brenner parece creer en la existencia de una tendencia ilimitada a la subida de la tasa de ganancia, en esta ocasión sin tendencias contrarrestantes. ¿Cuál es la prueba de Brenner? Muy a la ligera nos remite al artículo formal (matemático) de Okishio.

De acuerdo con el teorema de Okishio se podría afirmar que "cuando gustosamente se introducen técnicas pueden elevar la tasa de ganancia". El capitalista sólo introducirá una innovación si, en conjunto, reduce los costos. Como la ganancia es la diferencia entre los ingresos y los costos, estos últimos deben bajar mientras que los ingresos siguen siendo los mismos. Después de todo ¿por qué debería cambiar? Por tanto las ganancias deberían haber subido. Si las ganancias de un capitalista son más altos mientras que las ganancias de los demás no cambian, las ganancias en el conjunto de la economía deben aumentar.

La alternativa es que la innovación capitalista exprese la reducción de costos a través de una caída de precios. Como la salida de una empresa es la entrada de otra, de nuevo, los costos han caído mientras que los ingresos siguen iguales. De este modo, según el teorema, las ganancias deben subir. Marx es inflexible en la cuestión de que la reducción de costos no es la motivación. "Ningún capitalista introduce voluntariamente un nuevo método de producción, no importa cuanto pueda aumentar la productividad y cuánto pueda aumentar la tasa de plusvalía si eso reduce el margen de ganancia". (El Capital, vol. 3)

Hay algo sospechoso en el teorema de Okishio. ¿Qué es "introducir de buena gana la técnica"? ¿En qué condiciones se introduce de mala gana la técnica? No nos lo dice. Okishio comienza con la noción de lo que piensan los capitalistas y lo que quieren, y que hacen como resultado. (Esto es lo que llama "microfundaciones" y es popular entre los académicos que se autodenominan marxistas analíticos. Es una aplicación del individualismo metodológico, la idea de que la naturaleza de una sociedad se puede derivar de las voluntades de los individuos que la componen. Los lectores reconocerán en esto el idealismo filosófico, con otro disfraz, la idea de que la "conciencia determina el ser").

Los marxistas parten de la naturaleza del capital como valor en autoexpansión y su relación con la clase obrera. A Marx no le preocupa demasiado la psicología de los capitalistas individuales que, en realidad, creía estaba determinada por sus condiciones de existencia. Estas críticas también se pueden aplicar, como veremos más tarde, a la hipótesis de Brenner. "La forma en la cual las leyes inmanentes de la producción capitalista se manifiestan en los movimientos de las masas individuales de capital: la forma en que se afirman como leyes coercitivas de la competencia y de este modo entran en la conciencia de los capitalistas individuales, estas cuestiones están fuera del ámbito actual de nuestra investigación". (El Capital Vol. 1).

El segundo punto es dudar de la utilidad del teorema de Okishio. La lógica es que la tasa de ganancia debe subir continuamente. Nadie sugiere que es lo que está realmente ocurriendo. Nadie ha presentado jamás pruebas estadísticas. Parece que nadie pensase que el teorema es importante en el mundo real. La conclusión pesimista a la que llegamos es que el teorema de Okishio fue propuesto por una sola razón, una de las más antiguas razones de la tentativa intelectual: refutar a Marx.

En tercer lugar, ¿de qué clase de innovación hablamos? Los economistas normalmente dividen en dos los propósitos de la introducción de nuevas técnicas. El proceso de innovación normalmente se define como la fabricación de los viejos productos con técnicas nuevas. Como estas nuevas técnicas normalmente son más rentables parece estar de acuerdo con el teorema de Okishio.

Pero después está la innovación de productos. Ésta se puede definir como la producción de nuevas mercancías siguiendo los métodos antiguos. Este método no tiene la intención de subir la tasa de ganancia. Eso significa ser pionero de un nuevo mercado. Su efecto en la tasa de ganancia es indeterminado.

Incluso en el caso del proceso de innovación, los resultados de ninguna forma parecen tan claros como pretenden los economistas "teóricos" como Okishio. En el mundo real la innovación es un proceso de prueba y error. En el mundo de Okishio no existe la incertidumbre. Para Okishio los capitalistas seleccionan las nuevas técnicas, las seleccionan desde el graderío, conociendo exactamente que puede hacer por ellos. En el mundo real la innovación es una cuestión de aprendizaje a través de la experiencia. Se trata de una historia antigua, hay que remontarse al menos tan lejos como al telar, aquellas máquinas pioneras con frecuencia eran más lentas e ineficaces que las anteriores formas de producción ya probadas. Sólo es a través del esfuerzo y la aplicación como se reducen los costos. La noción del concepto de innovación de Okishio, como si se tratase de un trueno de inspiración que cae del cielo, dista mucho del goteo continuo de sudor que en el mundo real provoca una mejora gradual de las empresas.

En cuarto lugar, los modelos matemáticos que "explican" el teorema de Okishio se abstraen completamente del capital fijo. Sin embargo, el aumento en la masa de maquinaria detrás de cada trabajador conforma la idea de Marx (en La ley como tal) de que la composición orgánica de capital sube y por lo tanto existe una tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Okishio se abstrae de eso, es más, ¡lo ignora! "Aquí ignoraremos el equipamiento duradero", dice el artículo del Diccionario de economía Palgrave sobre el teorema de Okishio, escrito por el propio Okishio. No es sorprendente que en estas condiciones pueda utilizar las matemáticas para "demostrar" que la tasa de ganancia sube continuamente.

En quinto lugar, el aumento de la productividad puede abaratar los elementos del capital constante. Este es uno de los factores contrarrestantes más importantes en la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. La masa de maquinaria a disposición del trabajador crece continuamente, pero su valor crece mucho más lentamente. Es obvio que en el mundo real los stocks de capital de diferentes años entran en la determinación de la tasa de ganancia.  Esto es muy importante cuando nos disponemos a analizar el propio análisis de Brenner. Utilizando la frase de Marx citada anteriormente, también es obvio que este capital no se desvaloriza "uniforme e instantáneamente" con el progreso técnico. ¡Pero esto es lo que exactamente supone Okishio! Su "prueba" matemática consiste en una serie de ecuaciones simultáneas. Según su hipótesis, tan pronto como comienza la innovación, antes incluso de que se generalice, el valor reducido de las salidas se refleja en los valores reducidos en la parte de las "entradas" de la ecuación. En el mundo real, la maquinaria puede haber sido comprada años antes sufre una "depreciación moral" (su precio cae por debajo de su valor individual, determinado en el pasado) pero este es un proceso descubrimiento gradual por parte del capitalista, no un resultado instantáneo.

En sexto lugar, y relacionado con el punto anterior, la innovación tiene lugar en tiempo real. Como ya explicamos cuando analizamos la extracción de plusvalía relativa, los precios no caen simultáneamente con innovación, como sí sugiere la ecuación simultánea. Okishio habita en un mundo de fantasía lejos del proceso real de la acumulación de capital.

Finalmente, debemos subrayar otro punto. Si un capitalista consigue superganancias, ¿de dónde proceden? La única explicación materialista es que proceden de la redistribución de plusvalía de los otros capitalistas. La explicación alternativa es que es un regalo de los dioses.

¿Según Brenner qué provoca la caída de las ganancias?

Brenner está de acuerdo con Marx en que la tasa de ganancia tiende a caer durante un tiempo. Dice que esta tendencia es central para comprender la economía mundial de la posguerra. Pero no está de acuerdo fundamentalmente con Marx en por qué esta ocurriendo. También descarta como un factor importante el "estrangulamiento de las ganancias" por la presión salarial. Así que ¿cuál es la explicación?

"Parto de la premisa que, bajo las relaciones capitalistas de propiedad, la generalización de la norma individual de maximización de la rentabilidad combinada con la presión de la competencia a lo largo de todo el sistema tiende a significar el crecimiento de las fuerzas productivas y la productividad en general, con el resultado de que, asumiendo que el salario real permanece constante, aumentan tanto la tasa como la cantidad de utilidades, si hay problemas de realización [Nota del autor: es decir, recobrando la plusvalía a través de la venta de mercancías]. Pero, dada la naturaleza competitiva y poco planificada del capitalismo, no se puede asumir que no hay problemas de realización. El mismo recorte en los costos llevado a cabo por las empresas que crea el potencial para que crezca la rentabilidad total crea el potencial para que caiga la rentabilidad total, llevando a dificultades macroeconómicas".(B1, p. 24).

Estamos de acuerdo con Brenner en que el desarrollo capitalista inevitablemente produce sobreproducción y sobrecapacidad. Lo que es central en su análisis es la respuesta: "reducción de costos por parte de las empresas". Es la competencia entre los capitalistas lo que provoca la crisis según Brenner.

Esto choca frontalmente con el análisis de Marx cuando dice que ‘una cosa es compartir ganancias y otra compartir pérdidas'. Al analizar la ‘sobreacumulación' Marx dice lo siguiente: "La tasa de ganancia no disminuiría a causa de la competencia resultante de la sobreproducción de capital. Sino que, por el contrario, ahora se desencadenaría la lucha competitiva, porque la disminución de la tasa de ganancia y la sobreproducción de capital emanan de las mismas circunstancias". (El Capital, Vol. 3, p. 252) El análisis de Marx tiene sentido: "la caída de la tasa de ganancia provoca una lucha competitiva entre los capitalistas, y no viceversa". (El Capital. Vol. 3, p. 256). Los capitalistas cooperan entre sí durante un boom económico y se sacan los ojos durante una recesión.

Adam Smith y Robert Brenner

En el segundo volumen de Teorías de la plusvalía (p. 438), Marx escribe lo siguiente: "De este modo, Adam Smith lo ve como resultado de la creciente acumulación de capital y la creciente competencia entre los capitales que la acompañan. Ricardo contesta que la competencia puede nivelar las ganancias en las diferentes esferas de producción... pero no puede reducir la tasa general de ganancia".

Brenner se opone a un hilo conductor importante de la teoría marxista. Nosotros no partimos de lo que quieren los capitalistas individuales y de lo que por lo tanto hacen. Vemos la competencia como un ejecutor de las leyes del sistema. La lucha entre los capitalistas individuales no es una serie de capitalistas saltando por un acantilado. Es consecuencia de un sistema en crisis.

Capital constante, costos fijos y hundimiento de costos

No estamos sugiriendo que Brenner simplemente repita los viejos errores de Adam Smith. Pero las raíces de su planteamiento se encuentran ahí. Lo nuevo del análisis de Brenner es que introduce la noción del hundimiento de costos en el discurso marxista. Hagamos una pausa para respirar. Los economistas burgueses antes y después de Marx distinguían entre costos fijos y circulantes. Para los marxistas no es la distinción más importante. Los costos fijos son inversiones que se deprecian después de un período de tiempo, en particular, durante más de un período de producción. Los costos fijos incluyen edificios, maquinaria, etc., En términos marxistas, el capital fijo pasa su valor gradualmente al producto terminado a través de la depreciación. Podemos conjeturar que una máquina de un millón de libras hace un millón de discos compactos antes  de su agotamiento traspasa el valor de una libra a cada disco compacto. No asumimos que la depreciación sigue una línea recta, es decir, la máquina vale exactamente 999.999 libras después de producir un disco compacto y por lo tanto pierde una libra por cada disco producido. Alguien que compra un coche nuevo sabe que pierde 1.000 libras de su precio cuando ha dado la vuelta a la esquina. Además de la depreciación física, la maquinaria moderna está sometida a la depreciación moral. Su precio cae por debajo de su valor y tiene que ser despedazada antes de su agotamiento por que ya sirve para mantener la competencia. Pero el capitalista necesita recuperar el dinero de su inversión en capital fijo.

Los costos circulantes son aquellos que pueden ser recuperados en un solo período de producción. La fuerza de trabajo y materias primas son ejemplos de costos circulantes. El capitalista que produce chocolatinas tiene que conseguir que en diez segundos un trabajador recubra la galleta de chocolate. El capitalista tiene que pagar al trabajador por los diez segundos de trabajo y comprar el chocolate para la cobertura. Pero una vez ha salido el producto y se ha vendido, el capitalista ha "materializado" la plusvalía de la cobertura de las barras de chocolate y el ciclo de producción de plusvalía puede comenzar de nuevo.

Ahora el lector puede ver que la distinción entre costos fijos y circulantes es importante desde la percepción del capitalista, ya que el capitalista tiene dinero depositado durante épocas en forma de capital fijo. Pero cuando los economistas insisten en esta distinción en realidad encubren lo que realmente importa. Tanto la maquinaria (costos fijos) como las materias primas (costos circulantes) son formas del capital constante en términos marxistas, porque pasan su valor inalterable al producto final. La fuerza de trabajo (también un costo circulante) es capital variable porque puede producir plusvalía. Marx mantuvo una importante lucha intelectual contra estas normas de contabilidad que encubren la realidad de la explotación.

Ahora nos ocuparemos del hundimiento de costos. El hundimiento de costos son costos fijos no recuperables en las salidas de una industria. Por ejemplo, voy a poner como ejemplo el negocio del reparto de pizza a domicilio. Aparte de locales y repartidores en moto, necesito hornos para hacer las pizzas y folletos publicitarios para que la gente conozca mi empresa. Aparentemente, existe un mercado de hornos para pizza de segunda mano. Puedo venderlo en cualquier momento sin perder nada, a parte de la depreciación provocada como resultado de cocinar las pizzas. Consigo reembolsarme el dinero. Pero si renuncio he perdido para siempre mi inversión en folletos "Compra pizzas Mick".

El hundimiento de costos es un concepto desarrollado en los últimos años por los economistas burgueses interesados en las realidades de la competencia. En el ejemplo anterior podría optar por mantener mi negocio y competir, en lugar de cerrar inmediatamente cuando abren una cadena de pizzerías cerca de la mía. Se que mi gasto en publicidad es un hundimiento de costos, irrecuperable si huyo de la competencia.

Dejemos explicarse a Brenner: "El capital fijo ya existente, ya pagado-o hundido-desalentaba además la acumulación de capital, porque permitía a las empresas utilizar su planta y equipamiento libre de cargos, en la medida que ellas podían al menos conseguir la tasa media de ganancia a través de los gastos de capital variable (salarios, materias primas y mercancías intermedias) requeridos para poner el capital fijo en movimiento. Esto les permitía desanimar la entrada de rivales potenciales más avanzados tecnológicamente que pudieran reducir los costos unitarios por debajo de los costos obligatorios totales, si no por debajo de los costos circulantes por unidad". (B2, p. 11).

Como habrá comprendido el hundimiento de costos no es un concepto basura. Sería útil analizar cuando pueden estallar las guerras de precios o cuando los capitalistas pueden resolver sus diferencias pacíficamente. (Desde luego, esta no es la razón por la cual los marxistas estudian economía). Pero Robert Brenner estira hasta tal punto este valioso concepto que lo convierte en la pieza central de su análisis de la competencia entre capitales en la economía mundial desde la Segunda Guerra Mundial.

El núcleo del argumento

En "perfil de una explicación alternativa" (B1, p. 24), Brenner plantea su teoría. La lucha competitiva entre los capitalistas es percibida como una lucha por la reducción de costos (postura de Okishio). La competencia para reducir costos lleva a la sobreproducción dentro de la industria. ¿Cómo responden las empresas? Brenner asume que hay empresas establecidas que no han adoptado toda la última tecnología (los llamaremos rezagados) y nuevos competidores que naturalmente que han instrumentalizado arte de la tecnología (a los que llamaremos líderes). Los líderes "En vez de meramente reemplazar al precio establecido la producción que la empresa de costos más altos producía hasta ese momento pero que ya no lo sigue haciendo porque ha agotado algunos de sus medios de producción, la empresa que reduce costos del mundo real bajará el precio de su producción, y expandirá esa producción y su participación en el mercado a expensas de sus competidores con mayores costos, mientras sigue manteniendo para si misma la tasa establecida de utilidades". (B1, p. 25). Los líderes tienen costos más bajos. La verdadera pregunta es ¿por qué los líderes echan a un lado a los rezagados con precios bajos?

Brenner continúa su argumentación: "Si poseen un capital fijo no puede esperarse que respondan más o menos inmediatamente abandonando la línea. Porque es racional para ellos permanecer en la línea mientras los nuevos precios más bajos les permitan, al menos, lograr la tasa de retorno promedio en su capital circulante, es decir, la inversión adicional en fuerza laboral, materias primas y productos semiterminados requeridos para poner en movimiento su capital fijo". (B1, p. 26).

Brenner concluye su análisis preguntándose cómo las empresas con costos inferiores consiguen más ganancias que la media y llega a la siguiente conclusión: "Sabemos que, en la medida en que ese precio reducido en la línea lleve a una reducción de rentabilidad en dicha línea, ese mismo precio reducido proveerá un aumento equivalente en el ingreso de otros en la economía que compran esos productos como inversión". (B1, p. 29). La cuestión es ¿quién realmente se asegura estas ganancias? Y llega a la conclusión de que existe una transferencia continua de valor de los capitalistas rezagados a sus competidores líderes.

El concepto de hundimiento de costos es vital en el análisis de Brenner. Los rezagados realmente están perdiendo dinero en el sentido de que están vendiendo a precios que no sustituirán su capital fijo constante. Muestran "ganancia" sólo por esta razón. Aunque nuestro primer ejemplo del capitalista que pone una libra en una hucha cada vez que vende un martillo y tiene exactamente el suficiente dinero para reemplazar la máquina cuando está deja de funcionar, obviamente es una simplificación, el hecho es que estos capitalistas no están ahorrando dinero para la reinversión, incluso con el antiguo nivel de productividad. ¿Por qué hacen esto? ¿Por qué no lo sacan? El argumento de Brenner es que saben que no van a conseguir el dinero invertido en el fondo de capital, si lo hacen, entonces se están enfrentando con el hundimiento de costos.

Pero el análisis de Brenner es contradictorio. Los rezagados están vendiendo a precios que no cubren la sustitución de capital constante fijo, como salarios y materiales. (Tienen que pagar éstos porque si no cesaría la producción). En realidad, han perdido su capital. Pero si lo han perdido ¡no puede haber hundimiento de costos!

¿Cómo llega Brenner a este apuro? Porque analiza el capital como si fuera una cosa cuando en realidad es una relación social. Marx analiza los tres circuitos del capital. Desde un punto de vista, el capital comienza como una suma de dinero. Ésta se gasta después en medios de producción (c) y fuerza de trabajo (v) que se unen en el proceso de producción. Las mercancías producidas son materializadas y el capital una vez más aparece en suma de dinero, una suma de dinero más grande. Este es el circuito de capital monetario. Después está el circuito del capital productivo donde el capital comienza y termina en el proceso de producción. Desde otro punto de vista, igualmente válido, tenemos el circuito de capital mercancía. La cuestión es que todas éstas son formas de apariencia diferentes del capital. En realidad, Brenner sólo tiene en consideración en el capital a la maquinaria.

¿Es posible que el proceso descrito por Brenner suceda en el mundo real? Ciertamente, los capitalistas individuales encuentran su capital desvalorizado. Su valor original, en términos de tiempo socialmente necesario para producir en el momento en que fue construido, es destruido por la entrada de nuevos y lustrosos capitalistas con mayor productividad. Para recuperar el dinero todos los rezagados tienen que vender con pérdidas. El resultado de esto es que no se recupera el costo de su inversión en capital fijo. Estamos de acuerdo con Brenner en que todo esto puede ocurrir y ocurre. Pero los marxistas clásicos dirían que esta contradicción se resuelve con la destrucción de los capitales rezagados a través de la bancarrota. Igual que Brenner encuentra increíble el argumento de los teóricos del "estrangulamiento de ganancias" que deberían hundir a todo el mundo capitalista en una crisis prolongada de tres décadas, nosotros encontramos difícil creerle cuando dice que los capitales rezagados pueden sobrevivir a treinta años de estancamiento.

Incluso los economistas burgueses comprenden que el capital atraviesa por varias fases. Utilizan la analogía de la "masilla-arcilla" para señalar las diferentes escalas de tiempo implicadas en la vida del capital. A largo plazo el capital es dinero. Es masilla. Se puede convertir en una flota de aviones de pasajeros, parte de una fábrica de coches o una tienda en Oxford Street. Una vez se ha transformado en uso productivo (productivo de plusvalía) es arcilla, fijada en esa forma momentánea. Con el paso del tiempo el capital se depreciará pero la venta continua de mercancías con ganancias debería proporcionar dinero para su sustitución. A largo plazo, el propietario de una aerolínea en ruinas puede optar por convertirse en el propietario de una cadena de tiendas. El capital en forma dinero permite al capitalista invadir cualquier sector con mayor tasa de ganancia. Así es como la tasa de ganancia se iguala entre las diferentes industrias.

En el análisis de Brenner el capital fijo sólo puede ser un costo hundido a corto plazo. A largo plazo las empresas rezagadas desaparecen o emigran a otros sectores de producción más rentables.

¿Los marxistas aceptan la analogía de la "masilla-arcilla"? No del todo. Es útil señalar la diferencia entre el capital a largo y corto plazo. El problema es que el concepto largo plazo y corto plazo por sí mismo es simplista. La economía burguesa básicamente trata el capital productivo como una "cosa". Esta concepción subestima la riqueza y complejidad del capital. La mayoría de los capitalistas pueden poseer cosas como edificios, camiones, ordenadores, una flota de camionetas, tornos y toda una serie de equipamiento de capital, de diferentes variedades y todos depreciándose en escalas de tiempo diferentes.

¿Y qué? Creemos que los capitalistas tienen que recuperar el costo de su capital fijo. Y estamos de acuerdo en que a menudo no lo hacen debido a la desvalorización del capital. Pero deberíamos decir que esta continua depreciación de capital, que es una característica inevitable del "progreso" capitalista, adopta la forma de destrucción de las empresas que fracasan. Y como el capital productivo consiste en tipos diferentes de equipamientos y que todos tienen que ser sustituidos en tiempos diferentes, los capitalistas rezagados no pueden sólo descontar todo su stock de capital.

Esa es la principal diferencia entre la posición de Marx y el análisis de Brenner. Los capitalistas no pueden sobrevivir para siempre con tecnología anticuada, como sí cree Brenner. En realidad, en los años setenta y ochenta se ha producido una enorme destrucción de capital, como recordará cualquiera que haya estado políticamente activo durante estos años. Han desaparecido enormes recursos del capitalismo británico y que no volverán.

En cuanto a la sobrecapacidad de Marx es un momento de la crisis capitalista, no una condición permanente de su existencia. El exceso de capacidad se destruye en una recesión y prepara el camino para la recuperación, hasta que el sistema falla de nuevo ante el siguiente contratiempo. En realidad, el análisis de Brenner indica que el problema es un estancamiento crónico, no de boom y recesión. Ahora es verdad que desde el final de la "edad dorada" de la posguerra, el capitalismo se ha caracterizado por un crecimiento más lento. Pero también ha habido crisis en 1979-1982, 1990-91 y la actual. Hay que explicarlas, y sólo se puede hacer con la ayuda de la economía marxista.

La naturaleza del capitalismo

En su análisis del capitalismo de la posguerra Brenner "privilegia" la manufactura. Estamos de acuerdo en que tiene una importancia que va más allá de la proporción de la clase obrera que trabaja en este sector. Todas las mejoras en la productividad se han producido en la manufactura. En el sector "servicios" (no es una expresión marxista, pero debemos ocuparnos de él por su importancia en los ingresos nacionales) en muchos casos la productividad no ha aumentado en absoluto. Consideremos el caso de las mujeres de la limpieza, camareros, dependientes, camioneros, actores y actrices. En muchos otros casos (como la enfermería) la noción de productividad medida frente a un resultado es algo francamente absurdo. Nos ocupamos del informe de Brenner de la interacción entre el aumento de la productividad y los costos más bajos en los sectores manufacturero y no manufacturero en la etapa final.

Por la presente, queremos criticar lo que consideramos una representación simplista de la competencia entre los capitalistas del sector manufacturero. Es percibida como un movimiento implacable hacia la reducción de costos y vender más barato. Esto podría ser una representación realista del mercado mundial del acero. Brenner no menciona en ningún detalle las industrias individuales. El caso del acero actualmente es un mal ejemplo de su tesis. Los productores ineficaces de los países capitalistas desarrollados no han sido capaces de sobrevivir debido a una tecnología obsoleta y a la venta a bajo precio, a costa de consumir su capital. Se han visto amenazados con nuevas entradas en el mercado mundial, como es el caso de Corea armada con tecnología punta. Muchos se han hundido. Aquellos que han sobrevivido han tenido que modernizarse para poder competir con los líderes del mercado.

Pero el acero es una excepción. Es una excepción porque es una mercancía homogénea. Nadie puede decir donde se produce el acero con una calidad determinada. La mayoría de las mercancías, ciertamente son bienes de consumo, se diferencian unas de otras. Los coches difieren por su naturaleza. Y los fabricantes de coches deliberadamente acentúan estas diferencias. Gastan enormes cantidades de dinero intentado convencer a la gente de que compre su producto que es diferente al de los demás, cuando realmente no hay muchas diferencias.

Brenner gasta mucho tiempo discutiendo en qué condiciones los capitalistas pueden confabular y en qué condiciones pueden estallar las guerras destructivas de precios. Pero el curso normal del capitalismo oligopolio moderno no es la confabulación ni la competencia de precios, aunque éstas ocupen su lugar, sino que es la competencia interminable, la búsqueda infinita de un nuevo mercado. Esta dimensión de la "competencia" capitalista no aparece en su análisis.

Igualación de la tasa de ganancia

Como el capitalismo es la producción para la ganancia, cada capitalista busca una tasa de ganancia más elevada. El resultado de esta búsqueda es una tendencia a una tasa de ganancia uniforme en todo el sistema. Esta igualación de la tasa de ganancia es una tendencia, no un hecho consumado. Surge precisamente de la lucha constante de los capitalistas por ganancias más altos que sus socios.

Este proceso no es instantáneo. Se lleva a cabo dentro de las industrias y en industrias de todo el sistema. Dentro de una rama de la industria pensamos que se consigue a través del proceso de innovación analizado por Marx. "Ningún capitalista introduce jamás voluntariamente un nuevo método de producción, no importa lo productivo que pueda ser y cuánto pueda aumentar la tasa de plusvalía, si éste reduce la tasa de ganancia. Cada nuevo método de producción abarata las mercancías, por lo tanto, los capitalistas las venden originalmente por encima de sus precios de producción o quizás por encima de su valor. Él se embolsa la diferencia entre sus costos de producción y los precios de mercado de las mismas mercancías producidas a costos de producción más elevados. Puede hacer esto porque el tiempo de trabajo medio requerido socialmente para la producción de estas últimas mercancías es más elevado que el tiempo de trabajo requerido para los nuevos métodos de producción. Su método de producción está por encima de la media social. Pero la competencia está sometida a la ley general.  Ahí sigue una caída de la tasa de ganancia ¾quizás primero en esta esfera de la producción¾ y finalmente consigue un equilibrio con el resto, por lo tanto, es completamente independiente de la voluntad del capitalista". (El Capital, Vol. 3 p. 264-5)

Así que dentro de una industria se establece una tasa uniforme de ganancia y esto se consigue echando a un lado a los rezagados a través del progreso tecnológico. A través de la competencia en cada industria se impone un nivel estándar de productividad.

Pero los capitalistas que producen acero o muebles no están compitiendo directamente con aquellos que fabrican chocolatinas. ¿Cómo se iguala la tasa de ganancia entre las industrias? Como ya dijimos anteriormente lo hace a través del movimiento de capital entre las industrias. El capital en su forma monetaria emigrará en busca de ganancias más altas. Es verdad que el capital que echa el ancla en una forma productiva determinada, como una planta de coches, normalmente no cambia tan fácilmente. Pero la propia destrucción de las viejas industrias, desde la manufactura de barcos con casco de madera y los barcos gobernados con timones modernos, demuestra que el capital no se adhiere para siempre a una determinada forma productiva.

El capital manufacturero y el no manufacturero

Robert Brenner dedico la mayor parte de su obra a analizar país por país los problemas del capital manufacturero. Estamos de acuerdo en que el capital manufacturero ha sido el corazón de la producción de plusvalía desde la Segunda Guerra Mundial. También hemos señalado que los marxistas encuentran inútil la división del ingreso nacional entre los sectores primario (sector agrario, pesca y extracción), secundario (industria) y terciario (todo lo demás dedicado a la producción no material). La plusvalía se genera en los tres sectores. Sin embargo, después de haber sacado sus conclusiones sobre la base del capital manufacturero, Brenner tiene que considerar las implicaciones de lo que ocurre en el resto de la economía.

Aplica de manera acrítica sus conclusiones sobre el teorema de Okishio al funcionamiento de la economía mundial. O más bien llega a poner en cuestión las relaciones entre el capital manufacturero y el no manufacturero. La lógica del teorema de Okishio es que el ahorro de costos en un sector aparece inesperadamente como precios más bajos en las entradas y ganancias más elevados en otra parte de la economía. La reducción de costos en la manufactura reduciría el precio en las entradas para el resto de la economía, mejorando las ganancias en su conjunto. Deberíamos esperar que el conjunto de la economía tenga una tasa de ganancia cada vez más alta según continúa avanzando a pasos agigantados la productividad.

Pero Brenner sabe que el tasa de ganancia ha caído en el conjunto de la economía. A pesar de todo, sabe lo inconsistente de sus esponsales con el teorema de Okishio. También ofreció una explicación a la caída de la tasa de ganancia, aunque creemos que es defectuosa.

¿Cómo impacta en el resto de la economía un declive de las ganancias manufactureras? Como hemos señalado en nuestra discusión de la igualación de la tasa de ganancia entre las industrias, la caída de ganancias en la manufactura derivará también hacia la no manufactura. Finalmente, este movimiento de capital se espera produzca una tendencia hacia tasas (más bajas) de ganancias iguales en la manufactura y en la no manufactura.

Brenner en su obra se ocupa de este movimiento de capital. En cualquier caso también esperaríamos una deriva de empleo hacia el sector no manufacturero. Si la productividad de la manufactura se dobla sin que cambie en el resto de la economía y si la estructura de la demanda sigue siendo la misma, producir los bienes manufactureros necesarios sólo requeriría la mitad de trabajadores.

Lo que Brenner no discute es la posibilidad de conflictos de intereses entre fracciones diferentes de la clase capitalista. Tiende a juntar a todo el sector manufacturero y lo trata como un añadido pasivo a los procesos de la manufactura.

Ocasionalmente, insinúa las diferencias entre los capitalistas que pueden esconderse bajo la superficie. Destaca el aumento del FIRE (Finanzas, Seguro y Bienes Raíces) dentro del sector servicios. Hace una referencia de pasada a la preferencia de los banqueros por las soluciones no inflacionarias. Pero esto es importante. Si está sugiriendo que los banqueros imponen sus propios intereses al resto de la clase dominante y a su costa, debería decirlo públicamente. Y bastante equivocadamente, en nuestra opinión, hace referencia a la crisis de 1979-82 como la "recesión de Volcker", como si el banquero central de EEUU por sí sólo hubiera precipitado la crisis mundial.

Brenner tiene poco que ofrecer en su análisis del capital financiero. Lo trata como una parte del sector servicios (que es un ingreso nacional en términos contables). Pero la tendencia de Brenner a utilizar este concepto acríticamente supone poner en la misma nómina a los especuladores y a millones de trabajadores del sector servicios (enfermeras, dependientes, camioneros y conductores de colectivos).

¿Economía mundial?

El detallado análisis de Brenner sobre los acontecimientos desde 1945 comienza con un examen de las tres principales economías nacionales -EEUU, Alemania y Japón-. Sin duda son las economías nacionales más importantes de todo el período. ¡Pero sólo en las Naciones Unidas había adheridos 191 países! Es verdad que EEUU es más importante que Camboya o Mali para el desarrollo de la economía mundial, pero igualmente es un error de método analizar de forma aislada cualquier economía nacional. Aunque EEUU pueda tener un impacto significativo en el funcionamiento de la economía mundial (a diferencia de Mali) también es verdad que la economía mundial tendrá un gran impacto sobre EEUU.

Como señalaba Brenner en su polémica contra los teóricos del "estrangulamiento de ganancias", hemos experimentado crisis mundiales del capitalismo, aunque su curso siempre se inició con una crisis en un país o región y en el curso de la crisis cada economía nacional es víctima de su propia historia. Más que analizar la crisis y su impacto específico sobre las economías nacionales, Brenner parece intentar sumar las crisis individuales dentro de las economías individuales para demostrar los efectos sobre el mundo como un conjunto.

Debemos señalar una nueva cuestión en la economía espacial de Brenner. Para Brenner existe el mundo y después existen las economías nacionales. Pero los países que él ha elegido son los conectores centrales, si no son las hegemónicas de las tres principales regiones económicas. Japón ha integrado en su esfera de influencia a Corea del Sur, a los "tigres" (o quizás los "antiguos tigres") y al conjunto del Sudeste Asiático. EEUU hace mucho consideraba a América Latina como su patio trasero. Y, con Alemania a la cabeza, la Unión Europea se ha ido acercando cada vez más a las antiguas economías estalinistas de Europa del Este. Muchos economistas ven estas regiones como zonas económicas más significativas que las naciones aunque éstas no cambien el obsoleto estado-nacional. Bélgica, por ejemplo (una economía "abierta" con cifras comerciales más grandes que el ingreso nacional), se podría ver como una parte de la economía de Europa occidental, con su propia historia y tradiciones, más que como un estado económicamente soberano.

El punto de la dicotomía de Brenner, estado nacional/economía mundial, es que nuestra idea de la interacción entre los dos es necesariamente limitada. Tenemos el movimiento comercial de bienes y servicios. Tenemos movimientos de capital. Tenemos la migración, a través del movimiento de personas aunque entre los tres países antes mencionados no sea significativo. Todas estas transacciones tienen una cosa en común. Son todas consumadas a través del intercambio de dinero. Por esa razón el tipo de cambio es algo crítico.

Movimientos del tipo de cambio

Esto ayuda a explicar la importancia extraordinaria que se da a los movimientos del tipo de cambio en el análisis de Brenner. No ha conseguido investigar otros factores causales posibles. Acaba como un borracho agarrado a una farola "porque si ellos estuvieran en alguna parte él no podría encontrarles de ninguna forma".

El declive económico y la recuperación de las grandes potencias con relación a uno u otro período es en gran parte explicado por Brenner en términos de las fluctuaciones del tipo de cambio. Y estos movimientos de los tipos de cambio son en gran parte vistos como algo deseado por los propios estados nacionales.

Esto no se corresponde con la experiencia británica. Después de la Segunda Guerra Mundial la libra esterlina equivalía a diez marcos alemanes. En el momento en que la moneda alemana quedó vinculada al euro, el tipo de cambio era de tres a uno. Alemania era vista como el "milagro" económico de la posguerra, mientras que Gran Bretaña durante este período sufrió un declive relativo. La productividad alemana creció a saltos agigantados, así que sus mercancías destrozaron los mercados británicos en casa y en el extranjero, a pesar de la ventaja competitiva de Gran Bretaña conseguida con la depreciación progresiva de la libra esterlina. Los factores reales, como el logro de la productividad a través de mayor inversión, es más importante a largo plazo en un país que las manipulaciones del tipo de cambio.

En cualquier caso, ¿cómo influyen los gobiernos en los tipos de cambio? Ahora hay ejemplos acreditados de intervenciones coordinadas de las potencias imperialistas sobre los mercados de divisas mundiales. Y es verdad que los antagonismos entre los principales países capitalistas se debaten a través del tipo de cambio. Pero estas intervenciones "políticas" sobre los mercados mundiales son la excepción. Ciertamente, los lectores británicos recordarán la determinación del gobierno de Major (político Conservador que sustituyó como Primer Ministro a Margaret Thatcher) para intentar mantener el Mecanismo de Tipo de Cambio levantando una muralla en 1992 con dinero especulativo.

También se produjeron intervenciones coordinadas en las divisas después del Acuerdo del Plaza en 1985. Los primeros años de la administración Reagan en EEUU después de 1980 presenciaron una serie de errores políticos que llevaron a la subida del dólar frente a las demás monedas. Este "super dólar" hizo que las exportaciones estadounidenses fueran excesivamente caras y destrozó sectores importantes de la industria estadounidense. Los asesores de Reagan reunieron a las principales potencias capitalistas en una habitación y básicamente les amenazaron con desencadenar una guerra comercial si no se sometían a sus dictados. Después de ese día, los banqueros centrales gustosamente devaluaron el dólar hasta unos niveles más realistas. Brenner tiene razón cuando describe esta intervención exitosa, pero no explica su naturaleza excepcional. Los marxistas percibimos los tipos de cambio cuando están en un nivel "equivocado" (la libra en el momento de escribir este artículo está muy elevada). Pero no aceptamos que exista un "nivel correcto", en el sentido de que la política de tipo de cambio pueda resolver los problemas económicos de un país. Brenner no llega tan lejos pero si da demasiada importancia a los giros del cambio en el éxito o fracaso relativo de la economía estadounidense con relación a sus rivales. Igualmente los marxistas saben que una política equivocada puede ser importante en el desarrollo de la economía nacional. Pero a riesgo de repetir una perogrullada elemental, en una economía de mercado, los resultados a largo plazo son los resultados de las fuerzas mercado, no de las intenciones de los gobiernos.

En B2 Brenner discute el efecto de lo que llama "Marcha atrás en el Acuerdo de Plaza". Hace referencia al cambio de rumbo de la política hacia un dólar fuerte en los primeros años de la administración Clinton. Resulta significativo que en B1 no preste demasiada atención a esta cuestión. Pero su breve capítulo sobre "Marcha atrás en el Acuerdo del Plaza" es realmente crucial en su segundo libro. La prensa financiera de 1985 se hizo eco y discutió ampliamente el Acuerdo del Plaza. Quizás eso le dio alguna credibilidad. El cambio de rumbo de la política en 1995 no obtuvo la misma cobertura. En realidad fue un acuerdo firmado por los ministros de economía de Alemania y Japón. Brenner no presenta muchas prueba de una intervención coordinada después. En cualquier caso el dólar se apreció frente a las demás monedas. Pero el fortalecimiento del dólar tuvo implicaciones importantes en el auge y en la burbuja de los años noventa.

Los años noventa

Brenner es comedido y hace un análisis limitado del boom estadounidense de la década de los años noventa. Para Brenner la burbuja comenzó a estallar después de 1995. "La realidad es que a finales de 1995, incluso después de aumentar rápidamente durante la mayor parte de esa docena de años, los precios de las acciones no se habían distanciado del crecimiento de las ganancias empresariales. En realidad, se podría decir sin exagerar que el aumento de la bolsa hasta cierto punto reflejaba la recuperación de la rentabilidad de la economía estadounidense después de su estado depresivo fruto de la recesión de principios de los años ochenta". (B2, p. 138).

El rasgo distintivo de su análisis es el vínculo que traza entre el dólar fuerte y la burbuja especulativa. Pero si el dólar está continuamente revalorizándose frente a la moneda interna, los especuladores que "invierten" en pedazos de papel estadounidenses conseguirán una ganancia de capital cuando vuelvan a cambiar los dólares por su moneda local y se lleven todo lo "ganado" en EEUU. La afluencia de divisas ayudó a subir aún más el dólar y de este modo la divisa ayudó a estimular la burbuja especulativa de finales de los años noventa.

Debido a la fortaleza del dólar "en 1995, el resto del mundo compró activos del gobierno estadounidenses valorados en 197.200 millones de dólares, dos veces y media la media que durante los cuatro años anteriores, las compras posteriores alcanzaron los 312.000 millones en 1996 y 189.600 millones en 1997, la suma total fue de 0,7 billones de dólares". Y continúa: "Estas enormes compras no podrían sólo haber aflojada dramáticamente la cadena sobre los mercados monetarios estadounidenses, bajando los tipos de interés y liberando una cascada de liquidez para comprar activos USA". (B2, p. 141).

Así "Durante el primer trimestre de 2000, el valor total de los activos empresariales no financieros de EEUU, su capitalización de mercado, alcanzó los 15,6 billones de dólares, por encima de los 4,8 billones de dólares de 1994". (B2, p. 182). La burbuja estaba lista para estallar.

Brenner y la tasa de ganancia

Uno de los grandes méritos del trabajo de Brenner es que concibe los movimientos de la tasa de ganancia como algo central en los procesos de la economía mundial desde la Segunda Guerra Mundial. Realmente, los datos estadísticos de su obra son asombrosos.

Hemos visto que Brenner no está de acuerdo fundamentalmente en la posición marxista clásica de por qué la tasa de ganancia tiende a caer durante un tiempo. Creemos que hemos demostrado que su explicación alternativa es insatisfactoria. Así es como la teoría de Marx ayuda a iluminar los hechos presentados por Brenner.

En primer lugar tomemos la posición global. En todos los países examinados la tasa de ganancia caía (desde su punto más alto después de la guerra) durante el período que llamamos "edad dorada" del capitalismo de la posguerra. Esta caída, al principio ligera, se manifestó después de 1965 hasta que se convirtió en una crisis total en 1974-85. El curso de la lucha de clases desde esa época ha estado impulsado por el esfuerzo desesperado de la clase dominante de restaurar la tasa de ganancia. Como demuestra Brenner, aunque los trabajadores han sido golpeados en un país tras otro a través de la ofensiva neoliberal que comenzó con Thatcher y Reagan en los años ochenta, los niveles de ganancias de la edad dorada no se han vuelto a recuperar.

Qué ha omitido

Para Marx "la crisis real sólo se puede deducir del movimiento real de la producción capitalista, la competencia y el crédito". (Teorías de la Plusvalía, vol. 2, p. 512). Todas las crisis son únicas. Son el producto de la historia acumulada de la economía mundial. Al mismo tiempo todas tienen características comunes. Todas son ejemplos del funcionamiento de las leyes básicas del capitalismo. En este contexto, la tendencia a la caída de la tasa de ganancia sólo puede aparecer en el trasfondo.

El análisis de Brenner omite toda esta riqueza. Cualquier teórico tiene que abstraerse de lo circunstancial para poder llegar a las tendencias subyacentes. La tarea, por supuesto, es regresar a estas características aparentemente fortuitas que aparecen sobre la superficie de los acontecimientos y explicar como han llegado hasta ahí y cómo han adquirido tanto importancia.

Brenner comienza con una crítica de la teoría del "estrangulamiento de ganancias". Forzosamente tiene que refutar la noción de que las demandas salariales pueden desencadenar la crisis, pero Brenner después no consigue explicar la importancia de la lucha de clases. Aunque estamos completamente de acuerdo con su crítica, la lucha de clases entre los trabajadores y los capitalistas en general no se puede abstraer de un análisis realista del capitalismo moderno.

En segundo lugar, el análisis de Brenner pasa por alto una discusión seria de los conflictos entre las diferentes fracciones de la clase capitalista. En particular ignora completamente el capital financiero. Los bloques de capital nacional son vistos de este modo como unidades cohesionadas con una serie de objetivos uniformes. En realidad, los capitalistas, como explicó Marx, son hermanos de guerra. Los conflictos potenciales de intereses entre los capitalistas dentro de una economía nacional no se pueden ignorar. Si se hace esto supone ignorar la competencia, que es el "ejecutor" de las leyes del sistema.

En tercer lugar, es simplista dividir el mundo capitalista en una serie de unidades homogéneas llamadas Estados nacionales. El capitalismo necesita la nación y la socava. Los capitalistas se ven como individuos contra el mundo, como participantes conjuntos en una empresa capitalista nacional y el mundo para ellos es su caparazón. Los Estados nacionales, por su parte, es probable que se perciban como una alianza regional contra las otras regiones que tienen sus propios intereses.

El proyecto de Brenner es muy ambicioso. Nos ha señalado todo en la dirección correcta. Pero su trabajo no arroja toda la luz  necesaria sobre el rumbo de la economía mundial desde la Segunda Guerra Mundial.

Abril 2003